martes, 21 de diciembre de 2010

MALA CONCIENCIA

EL DECAMERÓN

María Luisa Arnaiz Sánchez

A las mujeres muertas a manos de machistas

 Retrato de una dama joven, Domenico Veneziano

 ¿POR QUÉ?

   El “Decamerón” (‘deka’, diez, y ‘emera’, día), título que dio Boccaccio a la obra, cuyos primeros manuscritos en torno a 1355 se conservan en Florencia y París, obedece al siguiente subterfugio: diez jóvenes se alejan de Florencia a causa de la epidemia de peste y, para distraerse, se cuentan historias durante los diez días que dura su aislamiento. Por la disposición de los acontecimientos habría que calificar la estructura de la obra como la denominada de “cajas chinas” o “muñecas rusas” en la variante de “agrupamiento” porque el relato marco da pie a un conjunto de cuentos que se imbrican en el todo. Esta estructura se llama también “mise en abîme” por una técnica de la Pintura, que en Literatura define al “relato interno", la cual pictóricamente consiste en captar de forma simultánea los elementos que entran en acción, su interrelación y su funcionamiento. La expresión se debe a André Gide, aunque en la Antigüedad se empleaba la técnica y a finales del XIII los espejos convexos depararon un nuevo recurso para su aplicación.

Reverso de espejo romano con escena erótica, siglo I

   En la pared del fondo hay una escena, disimulada tras unos postigos que se abrían durante las aventuras eróticas como estímulo, donde una pareja retoza en una postura diferente a la del primer plano.

 San Eloy orfebre, Petrus Christus, 1449

 Detalle

   La obra engloba numerosas historias catárticas de las que puede ser modelo la que hoy traigo a colación (la novela octava de la quinta jornada), toda vez que contiene tantos efectos emotivos al servicio del modelo edificante para el que fue concebida, que, el ensañamiento diabólico en la tortura, trasunto del infernal castigo eterno cristiano, multiplica la conmoción que se quiere transmitir. El padecimiento sin fin, auténtico leit motiv que se reproduce una y otra vez en el cuento incrustado, pretende domar la voluntad de las mujeres, digamos con “criterio”. Consecuentemente, lo que está en juego es su sometimiento al varón.

El jardín de las delicias, El Bosco, 1503

   Orgullosa forzada a verse en el espejo-culo convexo de un demonio.

   RELATO INTERNO:
   Un joven se suicida tras ser rechazado por la joven a la que ama y al poco muere ella, siendo castigada por su indiferencia a sufrir un cruel suplicio: se verá acosada por el pretendiente durante tanto tiempo como ella lo desdeñó y cada viernes él la perseguiría hasta darle alcance, la mataría, le arrancaría el corazón, insensible al amor, y se lo arrojaría a sus perros; luego resucitaría  y se reemprendería la tortura.

Hombre y mujer, Fra Filippo Lippi, 1436

   Dado que todo relato responde a un propósito, la carga misógina y falaz con la que está construida la historia boccacciana puede pasar desapercibida por el impacto emocional que causa y por no cuestionar lo que transmite. También la emoción y la falta de juicio se aprovechan hoy por los medios de comunicación y la publicidad para formaR ideas y OPINIÓN respectivamente. Basta cotejar titulares, imágenes y secuencias (o lo omitido), en diferentes medios un mismo día para saber por el punto de vista de los mismos la ideología que propugnan,  o escuchar los mantras de tanta lumbrera política y tertuliana, que son recetas de mercado para calar en los desavisados. 

Casada y soltera preparando spaghettis. Pelo tapado ¿recuerdan?

   He repetido hasta la saciedad que la enseñanza pública en España limita el método crítico en todos los niveles (la privada actúa conforme a sus intereses y la concertada hace lo mismo), por lo que es muy fácil modelar, convencer, a los alumnos. Esta flagrante carencia implica su adocenamiento, tanto que, cuando se hacen adultos, la mayoría suele ser acrítica y no reacciona ante lo que se le inocula. Las conductas se diseñan con un fin, ¿verdad? Pues bien, ¿es inocente el desenlace boccacciano? Los conceptos de “conquista” y “asedio” inculcados por generaciones en lenguaje bélico explican, entre otras, la causa de que tantas mujeres sean asesinadas. 

Alegoría de la castidad, Memling

   NOVELA OCTAVA, QUINTA JORNADA

   “Amables señoras…me place contaros una historia no menos lamentable que deleitosa. En Rávena…hubo un joven…Nastagio de los Onesti, que…se enamoró de una hija de micer Paolo Traversaro, una joven mucho más noble de lo que él era, y cobró esperanza de inducirla a amarlo...(pero) tan cruel y arisca se mostraba la jovencita amada, tan altiva y desdeñosa…

A Tale from the Decameron, John Waterhouse

   MISE EN ABYME DE BOTTICELLI Y SU TALLER

   Primera escena

Hª de Nastagio degli Onesti, 1483, Botticelli

   Nastagio abandona el campamento de la izquierda y camina absorto por un pinar. De pronto, despavorida, aparece una joven desnuda que huye de dos feroces mastines y de un jinete. Nastagio coge una rama para ahuyentar a los perros, pero el caballero lo disuade y le cuenta su historia.

      Segunda escena

Hª de Nastagio degli Onesti, 1483, Botticelli

   En el centro el caballero abre el costado de la joven que yace en el suelo y Nastagio deja caer la rama y echa a correr por la izquierda; los perros devoran el corazón de la joven en un primer plano y al fondo, en sentido contrario a la escena anterior, se reanuda la persecución.

   Tercera escena

Hª de Nastagio degli Onesti, 1483, Botticelli

   Nastagio, su amada y familiares, asisten a un banquete en el pinar para ver el espeluznante suceso. Cuando se produce la aparición, Nastagio les cuenta la historia. Es la estratagema que utiliza para persuadir a la desdeñosa joven, la cual, atemorizada, envía a una criada, que se ve a la derecha, para que le diga que se casará con él.

   Cuarta escena

Hª de Nastagio degli Onesti, 1483, taller de Botticelli

   Festín nupcial de la hija de Paolo Traversaro y Nastagio degli Onesti.

   APOSTILLA

   Las cuatro tablas formaban parte de una spalliera o cabecero de una cama matrimonial. Del examen de los blasones que figuran en los cuadros se supone que la serie con la historia de Nastagio degli Onesti fue encargada por Antonio Pucci para conmemorar el enlace de su hijo Gianozzo Pucci con Lucrezia Bini, matrimonio concertado por Lorenzo de Medicis, por eso su blasón está en el centro de la escena tercera. Se trató de un encargo menor para un pintor como Botticelli, entonces en la cumbre de su fama, lo que justifica la intervención de su taller. 

  Detalle, Paolo Ucello



No hay comentarios:

Publicar un comentario