lunes, 24 de octubre de 2011

GARCÍA LORCA Y EL CIERVO VULNERADO

SONETOS DEL AMOR OSCURO

María Luisa Arnaiz Sánchez

Venus disarming Cupid, François Boucher

          ¿Adónde te escondiste,
          Amado, y me dexaste con gemido?
          Como el ciervo huyste
          aviéndome herido;
          salí tras ti clamando y eras ydo.

   Así comienza el “Cántico espiritual” de Juan de Yepes, luego san Juan de la Cruz, y lo primero que quiero destacar es esa figura del ciervo, cuya significación erótica es harto conocida. Este animal tradicionalmente ha simbolizado al hombre y ha aparecido siempre herido por un cazador en las pocas ocasiones en que ha representado a la mujer. Desde la “Eneida”, donde la reina Dido “cual corza traspasada de improviso” sale huyendo, hasta García Lorca, el tópico amoroso del ciervo herido se ha repetido innúmeras veces y esta clave hay que tenerla en cuenta a la hora de interpretar el “Cántico espiritual” u otros poemas. Es innegable que el marco de expectativas ofrecido por la primera estrofa del Cántico lleva al lector a intuir que el Amado, el ciervo, está tan herido como la Amada.  

Pequeño ciervo, Frida Kahlo

   La estrofa número trece, una de las más difíciles y complicadas del Cántico en palabras de Domingo Ynduráin, nos ofrece de nuevo la imagen del ciervo con resonancias excitantes:

           ¡Apártalos, Amado,
           que voy de buelo! Buélvete, paloma,
           que el ciervo vulnerado
           por el otero asoma
           al ayre de tu buelo, y fresco toma.

   Lo irresoluble de quién habla en “Buélvete, paloma”, a excepción de que se trate del amado hablando de sí mismo en tercera persona como ciervo vulnerado, y lo incoherente de la estrofa en su contexto evidencian que la unión de los amantes acaba de ocurrir -“buelo” es innegablemente la posesión-, tal como preludiaba la “fuente” de la estrofa décimo segunda pues, según el tópico, en ella el ciervo cura sus heridas.

Irina Elén González

   Pues bien, Federico García Lorca, que dijo de la poesía: “es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio…poesía es: ciervo vulnerado”, reutilizó los tópicos de la tradición literaria para hablar de sus relaciones amorosas en “Sonetos del amor oscuro”. En “El poeta habla por teléfono con el amor” aparece en el verso duodécimo la imagen clásica del ciervo herido, “corza herida”, con la que el yo poético, melancólico, compara la voz de su amado, confirmando el símbolo el deseo erótico por el ausente.

           Tu voz regó la duna de mi pecho
           en la dulce cabina de madera.
           Por el sur de mis pies fue primavera
           y al norte de mi frente flor de helecho.
           Pino de luz por el espacio estrecho
           cantó sin alborada y sementera
           y mi llanto prendió por vez primera
           coronas de esperanza por el techo.
           Dulce y lejana voz por mí vertida.
           Dulce y lejana voz por mí gustada.
           Lejana y dulce voz amortecida.
           Lejana como oscura corza herida.
           Dulce como un sollozo en la nevada.
           ¡Lejana y dulce en tuétano metida!

Las tres gracias (detalle de los ciervos), Rubens

   En “Soneto de la guirnalda de rosas” reaparece otro tradicional motivo de la unión amorosa: la guirnalda de flores, “rosas” en clara alusión a Afrodita. La fogosidad del amante se manifiesta en cómo urge al amado por medio de los imperativos para que teja “deprisa” y llegar a la consumación.

          ¡Esa guirnalda! ¡pronto! ¡que me muero!
          ¡Teje deprisa! ¡canta! ¡gime! ¡canta!
          que la sombra me enturbia la garganta
          y otra vez y mil la luz de enero.
          Entre lo que me quieres y te quiero,
          aire de estrellas y temblor de planta,
          espesura de anémonas levanta
          con oscuro gemir un año entero.
          Goza el fresco paisaje de mi herida,
          quiebra juncos y arroyos delicados.
          Bebe en muslo de miel sangre vertida.
          Pero ¡pronto! Que unidos, enlazados,
          boca rota de amor y alma mordida,
          el tiempo nos encuentre destrozados.

Las tres gracias (detalle de la guirnalda), Rubens

      Por último, en “El poeta pide a su amor que le escriba” las huellas de san Juan son notorias: en “viva muerte” y en “que si vivo sin mí quiero perderte” se reconoce “Vivo sin vivir en mí / y de tal manera espero / que muero porque no muero” (reminiscencia del castrante amor cortés) y en “déjame vivir en mi serena / noche del alma para siempre oscura” reaparece “la noche serena” combinada con “En una noche oscura / con ansias de amores inflamada”.

           Amor de mis entrañas, viva muerte,
           en vano espero tu palabra escrita
           y pienso, con la flor que se marchita,
           que si vivo sin mí quiero perderte.
           El aire es inmortal. La piedra inerte
           ni conoce la sombra ni la evita.
           Corazón interior no necesita
           la miel helada que la luna vierte.
           Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
           tigre y paloma, sobre tu cintura
           en duelo de mordiscos y azucenas.
           Llena pues de palabras mi locura
           o déjame vivir en mi serena
           noche del alma para siempre oscura.

Las tres gracias (a la derecha, la fuente), Rubens

   Por tanto, confirmado el sentido sexual de la relación, “sobre tu cintura / en duelo de mordiscos y azucenas”, solo cabe concluir que la paz del abrazo amoroso alcanzada por el abulense se resuelve en el granadino como anticipo del desengaño de la posesión, “Llena pues de palabras mi locura / o déjame”, sin que exista contradicción alguna entre la experiencia mística del primero y el amor carnal del segundo. 

11 comentarios:

  1. Mª Luisa, qué hermosura de entrada, cuantísimo la he disfrutado, más de lo que puedas suponer.
    San Juan de la Cruz es mi poeta favorito, el remanso que me acompaña en el fluir de los días, la pasión que me enseña, el guiño que me emociona. ¡Son tantos los años que camino junto a él! He seguido sus pistas y, en Segovia -donde viví dos años-, me emocioné con lo que quedan de sus restos y, sobre todo, subiendo la Cuesta de la Zorra, por donde él accedía a la ciudad. En Toledo -donde viví trece años- me indigné al contemplar el lugar por donde huyó de sus detractores, en la muralla, y, sobre todo, el tipo de martirio que le propinaron en su encierro; pero él, sublime y angelical, por encima de toda miseria, pergeñó su "Cántico espiritual", pura delicia para el espíritu.
    ¿Y qué decir de Federico? Fue la gracia hecha persona y un enorme poeta al que mataron sin misericordia.

    Me ha gustado mucho el análisis del simbolismo del ciervo, tanto en estos dos poeta como en las hermosas pinturas que acompañan la entrada.

    Gracias por el disfrute.

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  2. Maravilloso todo. Simplemente maravillosa la relación poética e intelectual que hiciste de estos poetas y sus inigualables versos. Maravillosas también las imágenes.
    Me encantó tu trabajo bién hecho y estupendamente coordinado con la iconografía que elegiste.
    Felicidades.

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  3. Mª Luisa, acabo de conocerte a través de este comentario que haces sobre el motivo clásico, desde la Biblia, del ciervo herido, la corza asaeteada, Juan de yepes y Álvarez, o lo que es lo mismo, san Juan de la Cruz, el Medio Fraile, en palabras de santa Teresa, García Lorca...con el aditamento de las ilustraciones geniales de pintores irrepetibles.
    Como profesora de Literatura he disfrutado de verdad. Te felicito por tan extraordinario análisis, profundo y medido.
    Un saludo muy cordial

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  4. Obrigado Antonio pelas palavras pelo carinho.Realmente o sentimento de nossos bichinhos,neste mundo atual parace prevalecer o humano.Muito lindo teu blog,gostei imensamente e estarei seguindo.Grande abraço

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  5. Simplesmente espetacular o texto. As imagens bem interessante.Coitado do bichinho cheio de flexas.Beijos e ótima semana.

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  6. Una delicia esta entrada, me desasné en varios ítems. Me encantó, siempre aprendo cosas nuevas e interesantes en esta casa.
    Gracias, María Luisa. Un abrazo!

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  7. A ciertas profesoras no se les debería permitir jubilarse.

    Besos.

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  8. Mª Luisa, me he permitido el atrevimiento de enlazar esta magnífica entrada en mi blog.
    Espero que no te moleste. Si es así, me lo dices y la quito en un instante.
    Un beso.

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  9. Una entrada maravillosa,muy erudita, y con unas imágenes excepcionales. Es un placer disponer de nuevo de un poco de tiempo para visitaros, para relajar el espíritu y la vista y volver a encenderlos... Un abrazo muy fuerte.

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