domingo, 9 de octubre de 2011

RIESGO

UNA CONFUSIÓN COTIDIANA

Antonio Campillo Ruiz

El saludo del jinete español, Merello
  
UNA CONFUSIÓN COTIDIANA

   Un incidente cotidiano, del que resulta una confusión cotidiana. A tiene que cerrar un negocio con B en H. Se traslada a H para una entrevista preliminar, tarda diez minutos en ir y diez en volver, y se jacta en su casa de esa velocidad. Al otro día vuelve a H, esta vez para cerrar el negocio. Como probablemente eso le exigirá muchas horas, A sale muy temprano. Aunque las circunstancias (al menos en opinión de A) son precisamente las de la víspera, tarda diez horas esta vez en llegar a H. Llega al atardecer, rendido. Le comunican que B, inquieto por su demora, ha partido hace poco para el pueblo de A y que deben haberse cruzado en el camino. Le aconsejan que espere. A, sin embargo, impaciente por el negocio, se va inmediatamente y vuelve a su casa.
   Esta vez, sin poner mayor atención, hace el viaje en un momento. En su casa le dicen que B llegó muy temprano, inmediatamente después de la salida de A, y que hasta se cruzó con A en el umbral y quiso recordarle el negocio, pero que A le respondió que no tenía tiempo y que debía salir en seguida.
   A pesar de esa incomprensible conducta, B entró en la casa a esperar su vuelta. Y ya había preguntado muchas veces si no había regresado aún, pero seguía esperándolo siempre en el cuarto de A. Feliz de hablar con B y de explicarle todo lo sucedido, A corre escaleras arriba. Casi al llegar tropieza, se tuerce un tendón y a punto de perder el sentido, incapaz de gritar, gimiendo en la oscuridad, oye a B -tal vez muy lejos ya, tal vez a su lado- que baja la escalera furioso y que se pierde para siempre.
Franz Kafka

10 comentarios:

  1. Así vivimos, corriendo para llegar a ninguna parte, buscándonos siempre sin encontrarnos...
    Kafka, desde su óptica visionaria, angustiosa, intrincada y laberíntica, nos deja en este cuento su sello más personal
    Me ha encantado la entrada, Antonio, como siempre es un gusto pasar por aquí a leerlos
    Un fuerte abrazo! y muchas gracias por todo, amigo

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  2. Somos esclavos del tiempo, vivimos pendientes del reloj, ya desde que nos levantamos, el primero que nos da los buenos días es el despertador, después, estamos pendientes de la hora por si llegamos tarde al trabajo o a hacer las obligaciones diarias, siempre deprisa, pendiente del reloj, incluso, los mayores a los niños les transmiten las prisas, el estrés, agobiándoles imponiéndoles más cosas de las que debieran hacer que después no tienen tiempo para ellos.

    El tiempo... la esclavitud de nuestros (y valga la redundancia, aunque en plural, tiempos).

    Un beso.

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  3. Querido Antonio:

    En primer lugar quería felicitarte por tu anterior entrada, la de "obsolescencia programada". La leí hace un par de días, y visioné el documental que dejas, y ambas cosas son unh extraordinario documento de esa "esclavitud" y manipulación subliminal a las que estamos sometidos.

    En cuanto a la cita de Kafka, las confusiones realmenter nunca lo son. Siempre aparecen no fortuítamente sino con un claro objetivo inesperado.

    Un abrazo y buen domingo.

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  4. Creo, María, que posees una visión muy acertada de lo que el cuento te sugiere. "... buscándonos siempre sin encontrarnos..." Esta es la cuestión.
    Además, nos miramos sin vernos aunque estemos a unos pocos centímetros a pesar del gran interés que esperamos de este encuentro.

    UN fuerte abrazo, María.

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  5. El tiempo es nuestro querido verdugo, tanto objetiva como subjetivamente.
    Además, las obligaciones previstas a través de él nos obnubilan física y psíquicamente.

    Un fuerte abrazo, Carla.

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  6. Me alegro, Enrique. Como bien dices, kafkiano... Hace pensar, dudar, sentir...

    Un abrazo, amigo.

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  7. Gente con prisas, gente menor.
    Van corriendo a todas partes y siempre llegan tarde.

    No conocía a Merello, le trae un aire a nuestro Párraga. Marcho a ver sus cuadros.

    Un abrazo.

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  8. Thornton, el refrán "Vísteme despacio que llevo prisa", es tan cierto como la enfermedad de la prisa moderna, el stress, es tres, es tres...
    Descubrí a José Manuel Merello en una exposición durante uno de esos "viajes culturales" a la ópera valenciana que hago de vez en cuando.
    Y, efectivamente, Thornton, su pincel traza imágenes muy similares a la fantasía de Párraga, nuestro gran Párraga y su andar cansino por Trapería... ¡Cómo lo recuerdo!
    En el archivo más grande del mundo mundial tienes muchas de sus obras. Te aconsejo que observes su evolución, es muy interesante.

    Un fuerte abrazo.

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  9. ¡Muchas gracias, querida Marisa! Eres una lectora impenitente y siempre te interesan los temas actuales.

    Cierto, lo fortuito es muy difícil que posea un patrón, un canon repetitivo. Los sucesos, dejando a un lado el impredecible futuro, ocurren como fortuitos hechos que nos dominan y nos dirigen a un futuro que algunos humanos llaman con la extraña palabra "destino".
    Para mí es una palabra no válida por sus cuatro primeras acepciones de la RAE. Son tan subjetivas que cada humano la utiliza para lo que le interesa.

    Un fuerte abrazo, Marisa.

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