viernes, 24 de febrero de 2012

ATRACCIÓN SEXUAL

RELATO SOÑADO

María Luisa Arnaiz Sánchez

Valeriy Belenikin

   “¿La contraseña?...Y él respondió: “Dinamarca”…Fridolin entró en un salón de alto techo en penumbra, casi a oscuras, con las paredes revestidas de seda negra. Algunas máscaras, todas con vestidos eclesiásticos, iban de un lado a otro; entre dieciséis y veinte personas, todos monjes y monjas. Los sonidos del armonio, que aumentaban suavemente (una música sacra italiana), parecían descender de las alturas…Un aroma extraño y pesado, como el de los jardines del sur, lo rodeaba. Otra vez rozó un brazo. Esta vez era el de una monja…como las otras, también ella llevaba el velo negro que le cubría la frente, cabeza y nuca, y bajo los encajes negros de su máscara relucía su boca de color rojo sangre. ¿Dónde estoy?, pensó Fridolin. ¿Entre locos? ¿Entre conjurados? ¿Habré caído en alguna reunión de una secta religiosa? ¿Estaría Nachtigall encargado de traer a algún novato del que poder burlarse y le pagarían por ello? Sin embargo, para ser una broma de Carnaval todo le parecía demasiado serio, demasiado monótono, demasiado siniestro…De pronto una voz femenina susurró a sus espaldas:
   - No se vuelva. Todavía puede marcharse. Usted no es de los nuestros. Si lo descubren, lo pasará mal.
   Fridolin se sobresaltó. Por un segundo pensó hacer caso de la advertencia. Pero la curiosidad, la atracción y, sobre todo, su orgullo fueron más fuertes que cualquier reparo…Entonces la voz le susurró a sus espaldas:
   - Lo sentiría por usted.
   Él se volvió. Vio la boca de color rojo brillante a través de los encajes y unos ojos oscuros se hundieron en los suyos.
   - Me quedo…
   Se habían abierto puertas a izquierda y derecha y Fridolin reconoció a un lado, ante el piano, los contornos borrosos de Nachtigall; la sala de enfrente, en cambio, resplandecía con claridad cegadora, y las mujeres estaban allí inmóviles, todas con velos oscuros en torno a la cabeza, frente y nuca, y con máscaras negras de encaje en el rostro, pero por lo demás totalmente desnudas. Los ojos de Fridolin erraban sedientos de las figuras exuberantes a las esbeltas, de las delicadas a las espléndidamente en flor…; y como cada una de aquellas mujeres desnudas seguía siendo un misterio y, desde sus máscaras negras, unos ojos grandes lo miraban resplandecientes como el más insoluble de los enigmas, el placer inefable de mirar se transformó para él en el tormento casi insoportable del deseo. Pero lo mismo que a él debía de ocurrir a los otros. Los primeros suspiros extasiados se transformaron en gemidos que sonaban a un dolor profundo; de algún lado se escapó un grito…”

“Relato soñado”, Arthur Schnitzler


Valeriy Belenikin

NOTA: Stanley Kubrick se basó en esta novela para realizar “Eyes Wide Shut”, su última película.

6 comentarios:

  1. Maravilhoso texto e incrível imagem. O surreal me encanta.
    Um grande bj

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  2. La novela de Schnitzler es una joya, Gisa. Besos.

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  3. Desde que Fridolin busca un disfraz hasta que regresa a su casa el espacio y los acontecimientos son sensacionales. Besos, Mariano.

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