miércoles, 23 de enero de 2013

AMISTAD DETESTABLE

EL SOPLO DE LA MALDICIÓN

Antonio Campillo Ruiz


   Sabía que le encontraría. Sabía de su constancia y habían pasado ya demasiados años desde que juró que le encontraría. Le vio acercarse a la casa por el recto sendero entre los grandes árboles. Ordenó construirlo de esta forma para poder verle cuando viniese a buscarle. El paso de los años no le había cambiado excepto en su paso cansino y lento. Cuando se separaron lo hicieron con rencor, con desprecio, a pesar de la amistad que siempre les unió. Se comprendían y eran tan inseparables que todos los conocidos quedaron asombrados de la drástica decisión. Muchos la achacaron a cosas de brujería, ¿Cómo era posible que, estando siempre enfermo, se separase de quien era un apoyo y liberación para él? ¿Cómo fue posible su curación repentina y su inmediata marcha a la lejana casa que ni recordaban los más ancianos dónde se encontraba? Tal vez esta fuese la causa de su separación.


   El día anterior el atardecer le trajo noticias de la proximidad de su fin. Una luz que anunciaba extraños fenómenos atmosféricos tendía una inmensa escalera en el cielo. La había visto en otras ocasiones. En realidad, había estado casi siempre contemplando embelesado esos cielos que le robaban su bienestar para aplicarlo a su belleza. Eran atractivos pero malvados. Empezó a contar los casos en los que estos cielos se veían desde su casa. A la vez se dirigió a una pequeña estancia de la desvencijada habitación donde se hallaba, separada por una cortina mal colgada, y cogió su escopeta de caza. Con igual parsimonia, del cajón medio vacío de un mueble, sus nerviosos dedos cogían, uno a uno, cartuchos de postas para caza mayor. Cargaba la escopeta de repetición con mucho cuidado, como acariciando la entrada de la munición por la ranura del cargador. Cuando la tuvo preparada tiró con fuerza de la corredera de la recámara y un cartucho ocupó su lugar de fuego. Salió de la casa, bajó los cuatro escalones que la separaban del suelo y empezó a caminar hacia la figura que cada vez se encontraba más cerca. A no más de treinta metros una explosión inesperada, un trueno sin rayo, hizo que los pájaros de los árboles vecinos levantasen un vuelo caótico. La figura se desplomó y otra idéntica levantó de ella. Su instinto de cazador le indicó que necesitaría varios disparos para abatirla, para detener su avance. Un segundo, tercero, cuarto, disparos sonaron casi seguidos. Las imágenes iban cayendo y surgiendo nuevamente tras cada una de las explosiones. Esperó a que la última figura caminante casi estuviese delante de él para disparar su quinto y último cartucho a quemarropa. Un soplo incontenible, un viento infernal, un remolino tan violento como un huracán, le atravesó de lado a lado, le arrastró hasta la casa y lo dejó tendido en la entrada. Al atardecer el sol cayó como si nunca fuese a levantarse y el cuerpo caído fue adoptando la figura de los escalones en líneas rectas verticales y horizontales.

Antonio Campillo Ruiz


26 comentarios:

  1. ¡Qué fotos, Antonio! ¡Son bellísimas!
    Y el texto es una auténtica preciosidad. La lírica te ha acompañado y se ha hecho amiga tuya.
    Un beso bien grandote.

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    1. Querida Isabel, ru comentario es un halago viniendo de ti. De fotografías no hablemos porque ya no sé lo que tengo. En cuanto al texto, algo así quería haber escrito hace bastante tiempo. La dualidad e interpretación del lector es lo que me interesa.

      Un fuerte abrazo, querida Isabel.

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  2. Tus hisrotias soempre me atrapan, gracias. Las fotos son preciosas. Un abrazo

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    1. Esto es lo que siempre pretendo, Alicia. Cuando escribo y ahora me ha venido una racha seguida de Dª Inspiración, lo hago par quien lo lee no para mí. Quien lo lee es quien debe juzgar y quedar atrapado por el texto. Muchas gracias.

      Un fuerte abrazo, querida Alicia.

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  3. Tomar la forma de las sombras, a veces es mejor que quedarnos sin ellas.
    Abrazos, Antonio.

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    1. Cierto, Alicia, cierto. Al menos el protagonista es. Al menos posee una masa que oscurece el sol y a su mente. La cuestión es cuando hasta con ella se siente mal. Entonces debe caminar recto y buscar su destino con firmeza.

      Un fuerte abrazo, querida Alicia.

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  4. Me has hecho pensar Antonio, pensar en algo reciente y doloroso. Pero me ha venido bien,creo que ahora lo entiendo mejor. Gracias.Siempre es un placer leerte y cada cosa que escribes lo veo como un regalo. Un enorem abrazo

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    1. Me alegro, Mabel, me alegro mucho. Si a través de esta pequeña reflexión en voz alta has podido relacionar causas y efectos personales o conocidos mi satisfacción es inmensa. Aunque uno sea modesto, me encanta que me digas que te gusta leer estas palabras echadas a un mundo tan virtual como los pensamientos del protagonista.

      Un fuerte abrazo, querida Mabel.

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    1. Eres mi conciencia, Enrique. Me agrada que el poco tiempo que tengo lo dedique a crear personajes que, como este, poseen unos problemas como los que de forma cotidiana resuelves tú y tu espléndida filosofía de la vida.

      Un gran abrazo, querido amigo Enrique.

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  6. Me he quedado un poco perdida jeje y es que es un poco laberíntico el texto. Ya sé que es tu estilo.
    A mi me parece que él mató al amigo y quien lo persigue es su conciencia y queriendo acabar se mata a si mismo a quemarropa.
    La imaginación lo mismo juega a favor como lo hace encontra.
    Ya me dirás tu opinión que yo quedo intrigada, :)
    Besos.

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    1. Bueno, Ohma, tendría que hacerte una pregunta: ¿eres meiga? Existe un aspecto fudamental al que has echado una pócima y has leído más allá de lo escrito (como bien dices y como siempre retorcido, en este caso adrede). Y otro, en el que no había pensado. Para mí no existe ningún amigo, todo surge y vive en el protagonista. ¿Quién le ha acompañado siempre? ¿La muerte? ¿Su conciencia? ¿Su amigo, como tú piensas? Sí, cualquiera de ellos es adecuado para la estructura abierta de la mente del lector.Y, por supuesto, Ohma, el quinto disparo es el que surge como un huracán hacia él mismo, hacia él y su acompañante imperecedero, sea quien fuese. Mata a los dos y se diluye en la soledad de la muerte. Desde este momento creo que debería enviarte el texto antes de publicarlo para que le hagas una pócima de inteligencia y predicción como las que sólo tu posees.
      Me ha encantado tu comentario, Ohma.

      Un inmenso abrazo, querida Ohma.

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  7. Desconozco si las fotos te han dado la inspiración, o si las has buscado a posteriori, pero te ha salido una conjunción perfecta. Muy bueno.

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    1. Amigo Marcos, alguna vez he hablado en imágenes y desde las imágenes. En este caso, las fotografías han sido lo que más trabajo me ha supuesto. Como bien sabes, procuro que siempre sean obras de arte las imágenes que acompañan a las publicaciones. En este caso, puse y cambié pinturas representando caminos con árboles, con setos, con juncos, con casas de campo… Nunca quedaban bien. Recordé fotos que, como creo que tú, son tantas las que existen en mis archivos que estuve buscando y buscando hasta perder un horror de tiempo hasta encontrarlas. ¡Y están clasificadas! Así que, en este caso, Marcos, ha sido: tras el escrito las imágenes. Me agrada que te haya gustado el conjunto que era lo que pretendía.

      Un gran abrazo, amigo Marcos.

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  8. Bellas imágenes para un relato perfecto Antonio. ¿Qué puedo decirte? Me quedo sin palabras. Me ha atrapado tu escrito desde le principio al fin. Una historia fuerte y que te hace pensar hasta donde puede llegar la locura de un ser humano.
    Te agradezco tus palabras en mi blog. Eres muy amable. Un abrazo desde Argentina.

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    1. Muchas gracias por tus palabras, Lou. Desde luego el martilleo de quien parece ser tu doble, sea quien sea debe conducir a un estado de locura, como muy bien dices, debido al entorno, personas, modo de vida… ¡qué sabemos lo que existe en el interior de las neuronas! Casi siempre el final es tan triste como definitivo.
      Tu blog es excelente y me gusta mucho tu imaginación. Es una de las cualidades que más aprecio. Vosotras nos ganáis en muchas cosas y esta es una de ellas.

      Un fuerte abrazo, querida Lou.

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  9. Antonio: Me gusta que haces que vuele nuestra imaginación y cada quien podrá dar un sentido diferente, con la magia de las manifestaciones de los fenómenos del clima. Qué fotos!!! divinas...
    Abrazo grande.

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    1. Es el objetivo que me impongo, Sara, que cada lector sea protagonista de su propia interpretación en función de todas las variables que se producen en el momento de leer estos textos que, de ves en cuando, en relto críptico realizo.

      Un gran abrazo, querida Sara.

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  10. Bonita pero triste historia, y que bella imagen.
    Besosss muchos

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    1. Si, Inma, muy triste porque surge de la soledad, del deseo de no encontrarse solo, de la dualidad del ser humano y de la muerte. Me agrada que te guste el conjunto imágenes y fondo argumental.

      Un fuerte abrazo, querida Inma.

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  11. En la vida hay sombras imperecederas que aunque queramos huir de ellas a balazo limpio, siempre recorrerán escalones, horizontales y de frente a nosotros.
    No solo me ha gustado muchísimo el texto, Antonio, sino que tus fotografías de esos cielos sangrando atardeceres me han parecido magníficos.

    Un fuerte abrazo.

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    1. Así es, Marisa, nuestra sombra es nuestro doble y único que nos acompaña a todos los lugares en los que nos parece oportuno vivir, aunque nos hundamos en ese lugar. Por supuesto, ni a la velocidad de un disparo podemos evadirnos de una realidad que nos martillea, nos doblega, nos dirige… La huída, como bien dices, es un avance hacia adelante, una búsqueda del final.
      Touché, también en los cielos. Son la representación de un entorno que rezuma sangre, desde un inicio tímido, pasando por una gran hemorragia y terminando, poco a poco, hasta dejar de fluir.
      Muchas gracias, brujita de pócimas transparentes.

      Un fuerte abrazo, querida Marisa.

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  12. Antonio, a mi me ha parecido extraordinaria tu forma de contar ésta historia. Me ha hecho pensar muchísimo...hay sombras que se pierden en el tiempo mucho antes de morirse uno...Seguro que algo así lo he leído antes. Pero abandonar tu sombra para hacerla aparecer en todo su esplendor... y aniquilarla...toda esa lírica salida de tu pluma me ha parecido precioso. ¡Y qué fotos! una verdadera delicia contemplarlas...

    Un beso, Antonio.

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    1. Marián, por tu comentario ha merecido la pena escribir este corto relato. Me encanta que hayas hecho tuyo el texto, lo hayas interpretado de forma magistral y lo pienses y vivas porque de un cuarto de fantasías como esta, de otro cuarto de sueños personales y de medio kilo de vivencias reales, se compone el mundo en el que vivimos y creemos. Las sombras deben ser nuestras compañeras pero no nuestras carceleras. Las sombras que atenazan y tiranizan son las que nos dirigen a un callejón oscuro en donde no existe nuestra sombra: estamos solos.

      Un fuerte abrazo, querida Marián.

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  13. Quién no quiere sentirse feliz siempre, y aunque la felicidad parezca a veces inalcanzable debemos luchar por conseguir esos momentos que poblarán nuestros recuerdos y nos ayudarán en momentos de absoluta opacidad.

    Esta semana he estado de viaje y me he demorado sin apenas darme cuenta. Pero hoy tengo el gusto de pasar a saludarte y desearte un magnífico fin de semana!!

    Sin olvidar que la mejor canción es la sonrisa de tus ojos,
    melodía poéticas que mecen mis sueños.

    Atte.
    María Del Carmen



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    1. Querida Gatita Coquetuela, la lucha por alcanzar la paz y felicidad que necesitamos es muy potente pero no por ello debemos. A pesar de las dificultades, es cierto que, como dices, nuestros recuerdos deben enseñarnos a conducirnos con claridad, como una joya cristalina y transparente. Eres tan dulce cuando comentas hasta lo más desagradables. Te agradezco la delicadeza de tus últimas palabras mucho, mucho, mucho…

      Un fuerte abrazo, querida María Del Carmen.

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