domingo, 19 de enero de 2014

CARTHAGO

DEFENSA SIN ENEMIGOS

Antonio Campillo Ruiz

 Termas de Antonino, Carthago siglo II a.n.e.

No pierdas el tiempo en discutir con los estúpidos 
y los charlatanes:la palabra la tienen todos,
el buen juicio solo unos pocos.

Marco Porcio Catón, El Viejo

    “Ceferum censeo Carthaginem esse delendam! (“Por lo demás, opino que Carthago debe ser destruida”) Repetía Marco Porcio Catón, “el Viejo”, en el Senado Romano, al acabar cada uno de los discursos que pronunciaba. Infatigable trabajador, escritor, militar con un sentido de la estrategia del que muchos aprendieron, hábil político, seguidor y practicante del pensamiento estoico, cuestor en Sicilia, Cónsul, ladino sembrador de la desunión en Hispania Citerior y árbitro entre cartagineses y númidas. Tras su infructuosa gestión y habiendo sopesado las exigencias de Carthago y su poderío, fue ferviente promotor de la Tercera Guerra Púnica y su sempiterna frase de destrucción para Carthago que, teniendo en cuenta la inexistencia de fuentes que reproduzcan exactamente tal expresión, ha llegado a nosotros otra versión más sencilla:  ¡Delenda Carthago est! Sucedían estos acontecimientos entre los años 145-157 a.n.e. Lo consiguió. Carthago fue destruida. Sobre sus ruinas se construyó la actual Túnez. No, no existen excavaciones porque no se pueden realizar bajo los cimientos de la actual ciudad que, en muchos casos, ha utilizado los materiales derruidos para sus nuevas construcciones.  

Termas de Antonino, Carthago siglo II a.n.e.

   La nueva provincia romana de África, Túnez, se convirtió en el granero de Roma y se desarrolló históricamente sufriendo multitud de guerras, convulsiones políticas, conquistas, pérdidas y reconquistas de unos y otros invasores, como ha sucedido con multitud de pueblos de su entorno, hasta alcanzar el convulso siglo XX. Protectorado de Francia desde los años 50, llegó a ser un territorio tan oprimido como en el siglo II a.n.e. por el Imperio Romano. Su período independista ha sufrido reiteradas alteraciones hasta que desde 2008, el enfrentamiento con el presidente Zine el Abidin Ben Ali alteró gravemente a una sociedad empobrecida. El 14 de enero de 2011, tras intensos disturbios, manifestaciones y muertes de miembros del pueblo, Ben Ali fue destituido. Posiblemente, en el momento actual, quedan pocas fuerzas para volver a realizar la proeza que un pueblo secularmente sometido y con deficiencias sociales graves, acometió y fue aplaudida por todos los países del mundo. ¿Se equivocaron de charlatán? Quizás.

 Concertinas disuasorias, Túnez 2013

   Informaciones de ciertas fuerzas políticas, militares e incluso policiales, que no son pocas en cualquier calle, avenida o pueblo, afirman que, desde el día señalado como de renovación social y política, las alambradas con afiladas cuchillas, las terroríficas concertinas, esas que con tanta razón se desprecian en fronteras separadoras de seres humanos, no se han retirado de las calles de Túnez debido a que se pretende proteger a los edificios públicos. Bien, los edificios públicos pertenecen al pueblo, no a los que equivocada o certeramente los ocupan. ¿Por qué esta protección tan brutal como inoportuna? ¿Contra quienes protegen? ¿Los dirigentes de esta antigua Carthago continúan escuchando la reiterada frase de Catón?

Concertinas disuasorias, Túnez 2013

14 comentarios:

  1. Que triste realidad después de una actuación tan ilusionante como la que tuvo la sociedad de este país.
    Mi cariñoso saludo..

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  2. Los edificios públicos pertenecen al pueblo.... Esa sería la justicia.

    Interesantísimo Antonio, me encanta pasar a visitarte y parender.

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  3. Los miedos son atávicos, Antonio, quizás estas alambradas tan bestias y crueles son para que ningún enemigo quiera llevar a cabo la maléfica frase: "Delenda Carthago est". Puede ser. Lo cual no significa que la maldad de los que apuestan por esta solución esté fuera de toda duda.

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  4. Lo de siempre...siempre los mismos...
    Buenisimo trabajo, besosss

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  5. Qué historia. Los de arriba siempre creen tener una versión "original".
    Interesante artículo y fotos.
    Abrazo grande querido Antonio.

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  6. Qué ignorancia la mía, gracias Antonio, no tenía ni idea de la situación, sí de las monumentales cuchillas que nos separan, pero ¿dentro de su propio pueblo? es indignante, aquí y allí... qué panorama tan denigrante para esas personas, y lo que es peor, que no creo ya que les queden fuerzas para luchar contra tanta injusticia...
    Un abrazo!

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  7. Siempre ocurre lo mismo...

    Has realizado un excelente reportaje, aportando una gran información.

    Espero triunfe la justicia.

    Un beso grande, querido amigo Antonio.

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  8. Recuerdo que, hace unos años, cuando estuve en Cartago, que el guía que nos instruía sobre las ruinas y su origen, me dijo: "Cuidado, no enfoque su cámara usted hacia el Palacio del Presidente, (que está junto a Cartago), pueden dispararle por error. Un abrazo, amigo Antonio.

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  9. Gracias por la excelente entrada, querido amigo. Pues estarán protegiéndose del pueblo, como puede ser que lleguen a hacerlo en Hispania.
    Un fuerte abrazo.

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  10. Compartir la vida nos hace más felices,
    compartir la alegría incrementa nuestra felicidad,
    compartir nuestras lagrimas libera nuestros sentimientos de un gran peso,
    compartir nuestros sueños nos brinda más posibilidades de alcanzarlos,
    compartir con los demás nos abre un mundo de posibilidades incalculables...
    Como incalculables son los aventajados latidos de las emociones,
    que diligentes parten a reunirse con las vivencias y rimas que tu intelecto
    ha expuesto para ennoblecer el espíritu de quienes las estamos leyendo.

    ¡Te deseo que disfrutes del comienzo de una maravillosa semana!

    Un abrazo besando las brisas
    Y un beso abrazando las sonrisas.

    Atte.
    María Del Carmen







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  11. ¡Qué injusto Antonio! Para el pueblo lo que es del pueblo. Así debe ser. Estamos acostumbrados a estos atropellos y en algunos países como el mío se nota más solapado, pero no deja de tener el mismo fin. Un abrazo amigo mío y felicitaciones por el trozo de historia contemporánea y tus palabras.

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