jueves, 6 de febrero de 2014

AVENTUREROS ACOMPAÑANTES

JACINTO

Antonio Campillo Ruiz

Georges Lemmen
  
   A Jacinto le dijeron que el remedio que solicitaba para su problema le produciría un penetrante e intenso dolor de cabeza. Jacinto, incrédulo recalcitrante, gustaba de experimentar todo aquello que no estuviese explicado sin lo que él denominaba probada teoría. Sin embargo, ante este consejo, debía recapacitar, buscar y, si era posible, obtener la mayor experimentación. Este sereno pensamiento, poco normal ante su costumbre de inmediata acción y aplicación práctica, le sorprendió a él mismo. Consideró que todo se debía a los dos largos años que su mente parecía un torbellino, un huracán. Todo empezó aquel día de densa niebla. El valle se encontraba cubierto de un manto blanco que reflejaba toda la luz y los ojos parecían empañados de aquel frío vapor. Jacinto que acababa de leer un libro sobre el intrépido capitán de un barco de vela, una goleta de dos palos, que se encaramaba con agilidad hasta el puño de driza para observar, con su potente catalejo, el límpido horizonte, se entusiasmó con tal veneración de esta lectura que, saliendo de su casa con los prismáticos que le había regalado su tía Obdulia, subió con rapidez al primer árbol que encontró en su jardín y comenzó a otear la nada contenida en la espesa niebla. Desde aquel día, nunca se separó de los prismáticos que colgaban de su pecho a la vez que comprobó que su comportamiento era idéntico al del capitán de la goleta y uno de sus trabajos cotidianos consistía en trazar rutas y calcular coordenadas. Jacinto comenzó a leer y leer todo tipo de historias y Mariana fue descubriendo los cambios que, personaje a personaje, se producían en Jacinto. Acabado cada libro, los  protagonistas del mismo eran interpretados durante un tiempo con detalle y, cada uno, conllevaba cambios importantes en su carácter porque, como decía Jacinto: todos debían vivir a la vez en su cabeza. Mariana confió en las palabras de Jacinto pero siempre tenía miedo de dejarlo solo. Procuraba explicar tiernas mentiras a sus padres para acompañar casi todo el día a Jacinto. Le observaba leer y leer sin recordar ninguna otra necesidad física. Ella se sentaba cerca escudriñando su perenne agitación conforme pasaba las páginas de los libros en donde se encontraban sus aventureros acompañantes, como llamaba a los personajes que se apoderaban de él. Día tras día, especialmente en invierno, las alucinaciones se apoderaban de Jacinto y su comportamiento cambiaba a gran velocidad. Empezaron las vigilias. El sueño desapareció y su actividad aumentó. Una mañana, en pleno verano, Jacinto anunció a Mariana que se había acabado, que ya no tenía sitio para más aventureros acompañantes en la cabeza y que dejaba la lectura. El semblante de Mariana se relajó hasta tal extremo que se ruborizó de alegría. Que poco a poco iba a deshacerse de los que creía amigos porque era prisionero de sus mentiras y sus sueños, continuó hablando Jacinto, porque no podía pensar, porque no podía sentir. Cuando le aconsejaron que tomase la decisión contra su alocada mente, a pesar de sentir aquel premonitorio dolor de cabeza, Jacinto ocupo una minúscula parte de su pensamiento durante tres días, sin descanso, con pasión, para alcanzar cuanto antes una solución. Y la encontró. Sus experiencias anteriores no dieron lugar a sueños ni a fantasías. No supo si le dolió la cabeza o no. No supo qué sucedió con sus aventureros amigos. No supo quien de los dos, el viejo revólver de su abuelo o él, llegaron antes al suelo de tablas en el desván de su casa.

Antonio Campillo Ruiz

 Georges Lemmen

20 comentarios:

  1. ¡Hola Antonio! Un placer como siempre leerte. La mente humana un gran misterio hasta para los eruditos en el tema. El cerebro puede llegar a levantarte de la más cruenta enfermedad y salir adelante como también puede hundirte sin razón. Realmente creo que no conocemos aún el poder que poseemos pero mientras, es una buena oportunidad dejar nuestras ideas surgir y que vagen libres. Un buen post como siempre querido amigo. Un abrazo grande.

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  2. Se le acabaron las ganas de experimentar, de sentir la aventura, de vivir. Se acabó.

    Un abrazo Antonio.

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  3. Las enfermedades mentales son tremendamente crueles. Roban la identidad del enfermo y lo sumerge en un infierno.
    Desgarrador relato, aunque tratado sin dramatismo exagerado. Nos diriges con sutileza y tu acostumbrada maestría hacia ese final trágico con la lógica irracionalidad del que no puede más.
    Después de tanto tiempo leyéndote, me sigue sorprendiendo tu versatilidad. Lo mismo nos deleítas con artículos de contenido científico o sobre cine, música..., que con originales relatos.
    Un placer leerte, querido Antonio.
    Un abrazo

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  4. Siempre me asombras Antonio. A veces, como ésta, confieso incluso que me quedo algo asustada...Sobre todo porque yo, como Jacinto, también tengo la cabeza llena de personajes. Afortunadamente...en mi casa no hay armas. Un abrazo querido amigo

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  5. Trágico final, amigo Campillo. Sin necesidad de tener que comprobar quien llega antes al suelo, el revólver o el cuerpo atormentado de cada cual, quizás no sea una idea tan descabellada pensar en soluciones antes que vivir una falsa vida. Hay quien la vive toda una vida y otros que sueñan con ella. Todos menos el revólver.
    Magnífico relato.
    Un abrazo, amigo

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  6. Que bien contado. La mente puede ser nuestro peor enemigo. Reflexionando un poco es verdad que en ciertas edades y ciertos personajes leídos, impactan en nuestro interior, y puedes llegara a mimetizarnos un poco. Quizá la esposa debería haberle dirigido las lecturas positivamente. Un abrazo.

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  7. ¡Impactante! Los actores leen cda libro relacionado con los personajes que van a interpretar para hacerlo mucho mejor, para apoderarse en lo que puedan de su alma y de esta forma ser más creíbles ante el público, pero seguro que tienen técnicas para que esos personajes no se apoderen de ellos. Una cosa es interpretarlos y otra dejar que te suman en otra vida que no es la tuya. Este tipo de absorciones mentales ocurren en la adolescencia cuando va surgiendo el carácter que llevamos dentro y aún no se ha configurado del todo. Luego los libros nos ayudan a evadirnos de la realidad. Jacinto, el pobre, la realidad ficticia de otros le consumió la suya propia.
    Un saludo

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  8. Antonio, decía Emily Dickinson que la mejor manera de viajar era a través de los libros, igual que de conocer gente, soñar nuevas experiencias, tener aventureros acompañantes...hermoso relato, amigo
    Un abrazo desde Caracas

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  9. Me da entonces que soy un poco Jacinta, tengo una de seres en mi mente que casi ni caben...
    Besitoss

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  10. Un profesor de la universidad, que era dramaturgo, decía que los autores teatrales tenían a todos los personajes metidos en su cerebro, cada uno ocupando su espacio, y cuando uno de ellos salía, respondía por sí mismo, prescindiendo de quien los había creado...tomaban vida propia! Me hizo recordar esto tu historia. Qué bien escribes! Felicitaciones, querido amigo! Y abrazo.

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  11. Si quieres la luna, no te escondas de la noche.
    Si quieres una rosa no huyas de las espinas.
    Si quieres amor, no te escondas de ti mismo…

    Un abrazo lleno de energía positiva,
    para celebrar a tu lado
    con alborozo el fin de semana.


    Atte.
    María Del Carmen


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  12. El gran enigma de la mente humana.

    Me ha resultado impresionante este genial relato. Te felicito,

    Un abrazo muy fuerte.

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  13. Su cabeza comenzó, atropelladamente, a hablar un idioma desconocido y el, para no 'perderse',
    se escondió entre letras y allí vivió, pero cuando se le fueron las ganas de leer se le acabaron
    las de vivir.
    Eso ocurre mas a menudo de lo que nos creemos, por parecidos y.., diferentes motivos.

    Un relato impresionante, he sentido una mano oprimiéndome el corazón. ¡Felicidades!
    Ha sido una sensación increible el leerte, hace tiempo que no me ocurría ¡me ha fascinado!

    Un cálido abrazo querido amigo Antonio.

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  14. Impactante y asusta de una manera positiva, saber que muchos de nosotros somos Jacinto, como en un comentario anterior, doy gracias porque en mi casa no hay armas, sólo pájaros en la cabeza...
    ¡No paras de dejarme ojiplática con tus relatos!
    Un abrazo Antonio

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  15. Nuestra cabeza tiene caminos desconocidos e insondables que a menudo nos llevan a un trágico final. Me ha encantado leerte Antonio, tu pluma es conmovedora.

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  16. Parece que no pudo resistir el vivir sin sus amigos aventureros. O que se dio cuenta del problema en el que se había metido.
    Terrible final.
    Un fuerte abrazo, querido amigo.

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  17. Claro...porque al fin y al cabo somos de carne y hueso y necesitamos comer...
    Y es que vivir de humo daña los pulmones.

    He disfrutado leyéndote, Antonio, como siempre.
    Un abrazo fuerte, querido amigo.

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  18. que placer leerte escritor
    me ha encantado este maravillosos texto

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  19. Impactante, impressionante, assustador, mas deveras envolvente... (não gosto de armas...), gostei muito, mestre Antonio.

    Boa semana.
    Beijo carinhoso.

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