domingo, 2 de febrero de 2014

CAFÉ

YO TE DARÉ

Antonio Campillo Ruiz


   Nadie podía haber imaginado que el convulso año 1931, irracional fecha en la que odios ancestrales y derechos pisoteados, confluyeron en un enfrentamiento brutal en España, se produjesen obras en todas las artes. Ese año, el maestro Araburo realiza una lujosa orquestación de la canción española que se acostumbraba a cantar en las rondas por tunos e incluso por coros y charangas desde finales del siglo XIX. El arreglo musical lo llevó a cabo Araburo para una canzonetista, de cierta fama, que interpretaba sus números musicales en teatros de variedades, Paquita Robles Lebastina, “La Pitusilla”. A partir de ese momento, la canción fue cantada en fiestas y aprendida incluso por los niños. Su título es conocido en todos los rincones de nuestro país: “Yo te daré”.


   Sublevado el ejército, a pesar de su juramento de lealtad a la constitución legalmente aprobada, una cruenta guerra civil destruyó y dividió a la sociedad española. El terror a los bombardeos nazis alemanes y a los obuses de las tropas fascistas italianas, obligaron a los dirigentes políticos republicanos a decidir la protección de los niños enviándolos a Rusia, su supuesto aliado y en realidad un aprovechado más de los países que miraron para otro lado antes que decidir una verdadera ayuda a la legalidad española. Estos niños, tristes exiliados políticos infantiles, en plena guerra, 1937, cantaban la pegadiza canción “Yo te daré” a la vez que entre las milicias falangistas y conspiradores militares se cantaba a su vez, para infundirse ánimo y generar un espíritu combativo. Así pues, era cantada en Rusia por niños y en España por los cuadros directivos y miembros de la Falange Española que añadieron una palabra, al finalizar la letrilla de la estrofa:

”Yo te daré,
te daré, niña hermosa,
te daré una cosa,
una cosa que yo solo sé:
¡CAFÉ!”

   Esta palabra quería ser, y es, un secreto que escondía, y esconde, un acrónimo que significa: “Camaradas: Arriba Falange Española”. Así que, mientras los niños exiliados cantaban en un país lejano la pegadiza canción, bien pudo suceder un hecho que cambió completamente esta antigua tonadilla en una música tan maravillosamente orquestada, que ha llegado a nuestros días con merecida fama y éxito: de alguno o varios de las niñas y niños, de entre los más de tres mil que se encontraban en Rusia desde marzo de 1937, Dmitri Shostakovich, pudo escuchar un estribillo que posteriormente, en 1938, formó parte de Symphonic Jazz Suite nº 2 como la segunda parte, tras la Polka I. Se trata del Waltz nº 2 de dicha Sinfonía.

   Jamás pronunciaré, como quizás muy alegremente expresa algún autor, la palabra copia. Creo que Shostakovich pudo inspirarse en este reiterado tema para orquestar de forma excepcional el núcleo de su Vals nº 2. Y, aparentemente, es probable que oyese no pocas veces “Yo te daré”, de ahí a copiar su música existe una distancia tan grande como podemos comprobar en


de este mismo blog, leyendo la complejidad de la composición y escuchando la Sinfonía completa.

  
   La fama de esta composición de Shostakovich ha llegado a rincones de gran difusión, así grandes realizadores cinematográficos, empezando por Stanley Kubrick, en su película “Eyes Wide Shunt”, 1999, impregna de una belleza añadida unas escenas y un argumento tan intenso y fascinante como “Relato soñado” de Arthur Schnitzler, novela en la que está basada la película. Del mismo modo, Joe Wright en su “Anna Karenina”, 2012, utilizó con precisión emotiva el Vals nº 2. con estética preciosista, en la película, adaptación de la gran novela homónima de León Tolstói.

Es importante visionar las escenas a plena pantalla.

Es importante visionar las escenas a plena panatalla.
  
Es importante visionar las escenas a plena pantalla.


9 comentarios:

  1. Asi es querido Antonio
    No hay demasiada gente que sepa el significado de esa palabra tan inocente.
    CAFE era literalmente lo que has mencionado. Como siempre genial. No me quito el sombrero porque no llevo
    Pero te mando un abrazo

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  2. Antonio, me ha encantado esta entrada. Interesatísima. Quien me iba a decir a mi que una tonadilla que parecía tan inocente resulte ser una clave entre espías de guerra. Y que además sirviera de inspiración para crear La Suite para Orquesta de Jazz nº 2 de Dmitri Shostakovich.

    El vídeo, el último, el del baile, una preciosidad, lo he visto tres veces. Gracias querido amigo.
    Un beso muy grande.

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  3. Me ha encantado tu entrada, como siempre. El "yo te daré" lo he tataeado en multitud de ocasiones, y recuerdo que hasta mi abuela lo cantaba. lo que desconocía era el anacrónico de CAFE. Y el Vals Jazz Suite nº 2, te he de contar que es "nuestra canción", que bailamos siempre que la oímos, con gran deleite.

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  4. Una publicación que te hace honores! Genial, querido amigo. Solo tú podías darnos esta lección, e ilustrarla como lo has hecho. "Chapeau", maestro. Y gran abrazo.

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  5. Genial, amigo Campillo, eres genial. Un abrazo.

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  6. Te doy la enhorabuena por esta entrada tan sumamente interesante. Me ha parecido magnífica.

    Un gran abrazo.

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  7. Un abrazo, un beso y un feliz comienzo de semana,
    para ti que tienes la atención de leer este contenido…
    En el que te dejo hoy una lluvia de amor y sonrisas,
    para darle un toque mágico a este maravilloso día…

    Atte.
    María Del Carmen



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  8. Realmente interesante lo que nos cuentas del "Yo te daré" de Araburo, tanto por el significado de CAFE como por su importancia para la Suite para Orquesta de Jazz nº 2 de Dmitri Shostakovich.
    Qué lástima me ha dado ver y recordar la situación de esos niños de la guerra civil refugiados en Rusia... Cuándo aprenderá el hombre a contar bien, porque si lo hiciera se daría cuenta de que ya son demasiadas guerras emprendidas y demasiadas personas asesinadas...

    Un fuerte abrazo, querido Antonio.

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  9. YO NACÍ EN EL 49 Y, AUNQUE APENAS VIVÍ PARTE DE LA CRUEL POSGUERRA, SIEMPRE IMPRESIONA RECORDAR LO QUE AQUELLO FUE.
    LOS DETALLES QUE AÑADES A MI CULTURA CON ESTE ARTICULO ME HAN CAUTIVADO.
    UN ABRAZO, AMIGO, CAMPILLO

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