CONVERSACIONES CON MI
HIJA LAURA XII
Antonio Campillo Ruiz
- A veces me sorprende la belleza e intensidad dramática que
poseen películas que para mí son viejas glorias. Visionar una película
realizada hace más de sesenta años me produce la sensación de estar descubriendo
un cine que ya no volverá y unos guiones tan profundos que tampoco se escribirán.
- Es posible que tengas razón, Laura, existen muchas películas, desconocidas a pesar de su fama, que son
verdaderas joyas del Cine y sólo han sido visionadas en la época de su
realización. No disfrutar de ellas supone perder la fascinación de los sueños. Te
voy a hablar de una de ellas.
Un impersonal tren pasa
veloz ante la cámara llenando todo el andén de vapor y humo. Aparecen los
títulos de crédito y nos envuelve la bella música, romántica y desasosegante, del
Concierto para piano nº 2 de Sergei Rachmaninoff. Hablo, Laura, de una película
que posee una fotografía en negro, de Robert Krasker, excepcional, con unas
composiciones de extraordinaria belleza plástica, incluyendo ambientes desolados,
fríos e inquietantes. A la cámara le bastaron los pequeños detalles para que lo
real fuese más real y el guión construye una trama sencilla, llena de matices,
sugerencias y sutilezas: una historia de amor. Esta aparente simplicidad
argumental de “Brief Encounter”, “Breve
encuentro” de David
Lean, 1945, provoca en el espectador tantas preguntas sin respuesta
cinematográfica que debe recomponer lo eludido desde su particular percepción
fílmica. ¿Una simple historia de amor es tan compleja? No, no lo es. Su
sencilla estructura narrativa tampoco debe serlo pero lo deducido de ella es de
una pureza difícilmente superable. Noël Coward, David Lean y Anthony Havelock
Allan, escribieron un guión tan delicado como importante para la época en la
que se rodó, adaptado de la obra de teatro "Still
Life" (1936), de Noel Coward.
Contada en off por
la protagonista, en un largo flashback, realiza un círculo en el que tienen
lugar los acontecimientos, Laura (Celia Johnson), relata pensamientos
y sentimientos dirigiéndose a ella misma y a su marido, Fred Jesson (Cyril Raymond). El espectador, testigo mudo de
confidencias, las comprende y por ello, justifica reiteraciones imagen/voz en
off: porque no han podido ser presenciados por el supuesto interlocutor de Laura. En otras ocasiones, la
pormenorización del relato hablado se antepone a las imágenes que se producirán
y a la simplicidad de diálogos en momentos tan especiales como los vividos por Laura
y Alec Harvey (Trevor Howard). En
apariencia, su amistad no es sino un pequeño desahogo que, una vez a la semana,
y durante un tiempo muy limitado, les une. Cuando irrumpen, entre vacilantes e
inesperados sus sentimientos, la
sorpresa les invade sin saber expresar su alcance.
El desconocimiento
casi absoluto de la vida familiar de Alec,
contrasta con la descripción, bastante amplia, de la vida de Laura con su marido y sus dos hijos.
¿Por qué esta diferencia? ¿La época requiere culpabilizar a la mujer de hechos
de los que no es culpable? ¿Le está prohibido enamorarse del amor? Así parece,
puesto que el paso de los acontecimientos va transportando al espectador hacia
unos pensamientos vedados y repudiados. El amor sólo debe existir en el seno de la familia. La
angustia que se vislumbra en el ánimo de Laura
convierte en turbadora y dolorosa una experiencia llamada a generar felicidad. La
tensión que se va creando a lo largo del tiempo no se produce por acontecimientos
externos. Laura y Alec viven un sueño
que ha tenido un principio sorprendente y no posee, ni se plantean que lo haga,
una continuidad cotidiana final. Esta es la cuestión verdaderamente importante:
sólo piensan en los momentos felices que se suceden con regularidad temporal.
Ni una sola mención a lo que conlleva vivir en común, convivir durante todos
los días de todos los años. Estar juntos una tarde a la semana, hablar de todo
lo que no se dice durante el resto de días, asistir a lugares agradables, ser
felices y olvidar la realidad, son los cimientos en los que se levanta su amor.
Y esta vida sin futuro perturba, corroe el ánimo y Laura no entiende la causa de su ansiedad. Ni por un instante ha
pensado marchar con Alec lejos. ¿Por
qué lo debería hacer? ¿Ama a Alec o
sólo significa para ella una válvula de escape a la inmensa presión de una vida
que empieza a ser tediosa? A su edad no tendrá tiempo para volver ser amada con
pasión. Esta es la causa de su verdadera desesperación. El Concierto para piano
nº 2 de Rachmaninoff martillea la mente de Laura provocando una inquietud
difícil de sobrellevar.
Los personajes
secundarios, tan mimados siempre por Lean, poseen una merecida atención: rodean
a los protagonistas y colaboran, sin saberlo, en el cúmulo de circunstancias
que les lleva a su destino. Los diálogos entre ellos se encuentran plenos de la
personalidad de cada uno con un acierto tan personal como perfecto. Siempre
acompañan con su simpatía, rigidez, charlatanería, a este juego de soledades
compartidas e irresolubles.
David Lean dirige a
unos actores con su usual maestría, coloca la cámara en el lugar exacto, ayuda
al espectador a que confeccione su propia y mágica historia sin ser explícito
sino mostrando unos instantes que deben ser asimilados y reorganizados por él
mismo, en la soledad de su butaca. Todo parece ser normal, todo se encuentra como
siempre en esa pequeño local. Los trenes llegan y parten veloces manchando
todo, impregnando todo de un sabor amargo y se esconden en el vacío, la
oscuridad. La vida propia que posee la película es el ejemplo vivo de una obra
maestra de sensaciones fílmicas.
Es importante que se visione la película a plena pantalla
Te prometo querido Antonio, que cuando acabe la vorágine en la que me encuentro inmersa, la veré. No la conozco y me has dejado intrigada. Un gran abrazo
ResponderEliminarEspero que te gusten los matices. Es una película de pequeños gestos y miradas. Termina bien tu vorágine.
EliminarUn fuerte abrazo, querida Mabel.
No conozco la película pero la veré porque tus recomendaciones son una garantía que me dice que no me defraudará. Mañana que ahora ya es muy tarde.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo,querido amigo.
Espero que te haya gustado fijarte en las miradas, despreocupación de un amor tan pasajero como un tren, la búsqueda de una ilusión difícilmente repetible… y esa inmensa fotografía con la cámara siempre en el lugar adecuado.
EliminarUn fuerte abrazo, querida Ohma.
ResponderEliminarLlevo unos días alejada de mi residencia habitual y se me hace costoso compaginarlo todo al mismo tiempo. Pero antes de finalizar el día del amor y la amistad, quisiera darte las gracias por estar siempre acompañándome con la ternura de las palabras, que me hacen sentir muy afortunada por encontrarnos paseando por las colinas de este espacio virtual.
Miles de besos
Y miles de razones
Para sentirse muy feliz
Abrazando la magia de San Valentín.
Y mil disculpas por mi parte,
Si hoy no ha sido un día significativo para ti...
Atte.
María Del Carmen
Querida Gatita Coquetuela, pasear por tu colina de este espacio virtual sí que proporciona una delicadeza como jamás se puede sentir en cualquier otro lugar, virtual o real. De nada te debo disculpar porque sé que tu calidad de amistad se debe compartir con todos los amigos y amigas que aprecian unos versos siempre elegantes sutiles y distinguidos.
EliminarNo te puedes imaginar lo que agradezco tus excelentes versos. Me reviven cuando los leo.
Un fuerte abrazo, querida María Del Carmen.
Tienes que conversar más a menudo con tu hija Laura. Esto es una gozada.
ResponderEliminarUn abrazo.
Thornton, lo intento porque me gusta mucho. Prometido que conversaremos más frecuentemente.
EliminarSabes que os quiero a todos, Manri.
Creo que ya tengo distracción para esta noche. Me han entrado unas tremendas ganas de ver la película. Gracias por tanto trabajo que tantas rutas nos abre.
ResponderEliminarEspero que haya sido de tu agrado, Amando. Este tormentoso y probablemente último “amor loco”, es tan solitario como las oscuras calles y rincones que poseen esa soledad con ese negro tan destructivo como rico en elementos cinematográficos.
EliminarUn gran abrazo, Amando.
Muy interesante Antonio. Te has tomado un trabajo enorme, aunque sé que lo haces con gusto porque se nota. Me gustaría ver el film, me ha traído curiosidad, además las películas de antaño me encantan.
ResponderEliminar¡Un abrazo!
Gracias, Lou. Espero que si la ves te agrade por su inmenso significado y buen cinematográfico. Su fotografía, música y dirección de actores es estupenda.
EliminarUn fuerte abrazo, querida Lou.
¿Podés creer que no la vi?
ResponderEliminarLa tengo pendiente, hoy mismo la miro...
No quise leer mucho de tu post por miedo a que develes algo, miro la peli y luego vuelvo al post.
Beso Antonio
Pues claro que me lo creo, Eva. Es una película que tiene varios remakes. Unos en negro y otros en color. Siempre puedes leer todo lo que escriba porque nunca explico la sinopsis de las películas. El cine debe ser creado por el espectador no dirigido por escritores o críticos. Espero que obtengas los máximos elementos fílmicos.
EliminarUn fuerte abrazo, querida Eva.
Eres, sigues siendo, único, amigo Antonio.
ResponderEliminarNo, Enrique, es una de nuestras películas. Por supuesto llegó a España, por gravemente peligrosa, cerca ya de los años setenta, exactamente el 3 de mayo de 1968 en Madrid. En provincias, mucho después.. ¡Qué cosas! ¡23 años después de su presentación! No tenemos remedio.
EliminarUn gran abrazo, querido Enrique.
La verdad es que la magia y la atracción de una película de los años dorados del cine, la tienes que vivir para saberlo.
ResponderEliminarHay buenas películas hoy también pero son diferentes.
Trabajas a fondo tus entradas.
Sí, Tecla, muchas películas de lo que denominas “años dorados” del cine, hay que vivirla con toda la intensidad que el director manifiesta en sus planos y los actores en sus interpretaciones.
EliminarActualmente, pareciese que a muchas películas les falta una fascinación llamada creatividad fílmica.
Un fuerte abrazo, querida Tecla.
Perfecto para un fin de semana. Eran películas diferentes, para un publico también diferente
ResponderEliminarAsí es, Marcos. Sin embargo, tengo la sensación de que películas como esta poseen un público muy interesado y joven en el momento actual. Son siempre requeridas y las salas, pocas, en donde se proyectan, Filmotecas casi siempre, se encuentran completas. La cultura cinematográfica se ha sedimentado y es cada vez más estudiada.
EliminarUn abrazo, amigo Marcos.
Excelente, Antonio, tu relato de esta película Breve Encuentro, las películas en blanco y negro tienen una magia especial,nos recuerdan ese buen cine de los comienzos, hecho con esmero y cuidado hasta el mínimo detalle, es un gustazo volverlas a ver.
ResponderEliminarSaludos desde Caracas
Así lo creo yo María. Es frecuente que muchas de las tomas en el rodaje de una película se repitan. Lo que no es muy frecuente es que David Lean, iniciado en el montaje, posteriormente director y siempre en la sala de montaje de todas sus películas, haga repetir setenta veces una toma de tres segundos en pantalla, hasta que lo solucionó cambiando de punto de vista la cámara. Esto nos indica el perfeccionismo que no es muy frecuente cuando la cámara es lo “menos importante”. Lean rodó sólo once películas y ganaron 36 Óscar y multitud de premios internacionales.
EliminarUn fuerte abrazo, querida María.
De las que me gustan... Hoy la veo en la noche. Con esa sinopsis cómo no hacerlo.
ResponderEliminarBesos!!!,. Antonio.
Pues me alegro, Sara. Ya sabes que te apartarás por un instante de las películas a las que nos tiene acostumbrado la TV.
EliminarUn fuerte abrazo, querida Sara.
Una película que tengo que ver, sin duda alguna. Ahora, a mi edad, estoy empapándome de cine en blanco y negro, cuando antes sólo veía exclusivamente películas modernas. Actualmente es al contrario. La última que he visto, "Capitanes intrépidos", me ha traído buenso recuerdos ala memoria porque mi padre, ya fallecido, me cantaba de pequeña las canciones que cantaban en el barco pesquero Spencer Tracy y sus ccompañeros de fatigas.
ResponderEliminarUn saludo
Me alegro, Carmen. Al cine en negro no hay que temerle frente a pequeño engendro de barraca de feria de las gafas polarizadas: 3D. Este aparente invento moderno se encuentra dando vueltas desde “Los crímenes del museo de cera” de André De Toth, 1953, primera película comercial rodada en este sistema. De manera que de moderno nada de nada, tiene ya 50 años de pruebas y más pruebas. Jamás una innovación en el cine ha sido tan larga.
EliminarEn el cine en negro existe toda una gama de colores grises y balcos que son muy importantes en la representación dramática del guión literario. En esta película que espero que te haya gustado o en “Capitanes intrépidos” el color en negro y blanco son muy importantes dramáticamente.
Un fuerte abrazo, querida Carmen.
Querido tocayo: Tus comentarios son siempre tan generosos y tan certeros que me llenan de emoción. ¡Gracias! Un gran abrazo.
ResponderEliminarBien, Antonio, desde que leí tu comentario he engordado mucho. Te he releído varias veces y asignar la palabra certero a mis pobres palabras me enorgullece siendo tú, Antonio, quien me la dice.
EliminarTe haré una confidencia: nunca he sentido emociones como las que me producen tus poemas. No dejes jamás de ayudarnos a sentir aprendiendo de tus versos.
Un abrazo, amigo Antonio.
Me encanta este cine en blanco y negro con guiones tan bien estructurados y actores de la talla de los que presentas. Según te iba leyendo estaba pensando en hacerme con el vídeo porque quería ver la película y qué sorpresa me has dado al ver tu enlace al final. Gracias por compartirlo.
ResponderEliminarCariñoso saludo
Me alegro que sea de tu agrado M.P. Sí, procuro siempre que la película de la que hablamos se encuentre completa y sin problemas de copyright. Es el mejor método de poder disfrutar de los aspectos peculiares de la misma. Si no es posible hacerlo, procuro poner secuencias representativas y posteriormente, “por otra vía de comunicación explicar la posibilidad de encontrar la película completa”. Si quieres esta información alguna vez dímelo.
EliminarUn abrazo, amiga M.P.
Desde criança gosto de assistir aos filmes antigos, da época dos meus pais... contam histórias simples e cheias de reflexões...
ResponderEliminarAinda não vi este que nos conta... ficará no prelo.
Beijos.
Teca, a mí también me gusta mucho el cine en negro desde que era muy joven. Con una buena fotografía, a veces llega a ser más artístico y lleno de matices que el color. Los argumentos siempre son intensos y deben contar hechos reales o fantásticos con la perfección de la naturalidad.
EliminarUn fuerte abrazo, querida Teca.
Personalmente, siempre he creído que las películas antiguas, tienen ALMA, y grandes dosis de AMOR del bueno.
ResponderEliminarQuiero agradecerte todo el apoyo y cariño, que me has dado en tal mal momento como he pasado.
Besos a millones.
(Pronto me pondré al día con tu blog).
Creo, como tú, Inma, que el alma de muchas películas hay que buscarla en historias que saben relatar. Es muy frecuente que el cine clásico tenga películas con relatos meticulosos y llenos de emoción.
EliminarNo me tienes que agradecer nada, Inma. Siempre seguiré haciendo todo lo que esté en mi mano para poder ayudarte. Y me enfadaré si necesitas lo poco que puedo hacer y no me lo comunicas.
Un fuerte abrazo, querida Inma.
Estoy de acuerdo con tu hija Laura: aquel cine de hace más de sesenta años, su ambiente, sus actores, las emociones que despertaba, los guiones con suma inteligencia y el ambiente en el que nos embuía, creo que no volverá.
ResponderEliminarExcelente análisis de esta película, Antonio. Muchas gracias por enlazarla. La veré.
Un abrazo.
Estamos de acuerdo los tres, Marisa. Creo, con malestar porque no volverán, que ha habido una época de grandes guiones literarios y técnicos que se convirtieron, a causa de entusiastas del cine, en grandes películas de la Historia del Cine. Por el contrario, la semana pasada, en la pantalla grande y sillones cómodos, pude asistir a la propaganda más chabacana, dura e inductora de violencia que hacía mucho tiempo que no veía. Jamás me voy a media película de un cine pero lo pasé fatal cuando al final de la misma “expertos cineastas” aplaudían la violencia.
Eliminar¡País!
Un fuerte abrazo, querida Marisa.
Olá Antonio.
ResponderEliminarEsse filme parece maravilhoso.
Os filmes antigos são os melhores, tem história bonita e detalhes especiais.
Obrigada por compartilhar.
Depois de um tempinho ausente do blog estou de volta.Já tem postagem nova.
Deixo um grande abraço!
Ótima semana!
Refletindo com a Smareis---Clique Aqui----
Sí, Smareis, ya te he leído. ¡BIENVENIDA!
EliminarLos detalles, ese es posiblemente el secreto del éxito de películas con buenos guiones y motivos cinematográficos cuidados. Espero que puedas asistir y te guste.
Un fuerte abrazo, querida Smareis.
Hola amigo, el otro día te he visitado como hago siempre, pero no se me suelen pasar desapercibidas las cosas y en este caso la película a la cual hacías referencia...
Cuando me fui la lleve y la guardé para cuando tuviese un poquito de tiempo y ayer a la noche fue el día. Ojo que conste que en casa somos todos muy cinéfalos y está no la he visto.
Y la verdad es que me encanto es un tipo de cine que ya no existe, esta tan bien dirigida e interpretada que te hacen vivirla pensando en sus propios sentimientos, no ves acción intuyes la acción de los pensamientos que es muy diferente, resumiendo perfectamente lo que tú ya has expuesto, la mujer en aquellos años no podía ni de día estar enamorada del amor...
Un fuerte y cálido abrazo agradeciendo este momento tan agradable que he pasado y que como estoy de viaje cuando regrese la volveré a ver esta vez acompañada.
(Se me olvidaba, en la entrada siguiente he visualizado al pasar algo relacionado con música, observo, escucho y luego volveré)
Querida Gatita Coquetuela, me alegro, me alegro mucho de que te haya gustado la película, que estemos de acuerdo en peculiaridades muy importantes y que la vuelvas a ver. Estoy seguro que todos disfrutaréis, como dices, a pesar de la voz en off, intuir, presentir, la acción posterior. Esto es el resultado de una perfecta planificación. A la vez volverás a sentir frío al viaionr los lugares en cuyas noches se siente la soledad.
EliminarUn fuerte abrazo, querida María Del Carmen.
Obra maestra, Antonio. Qué suerte tener una hija con un padre tan generoso y lleno de buen gusto. Ese concierto nº 2 del ínclito ruso es tan complicado de interpretar, que puede atormentar y retroalimentar como el azar del maestro Lean. Un post extraordinario y gracias por el vídeo. Abrazos
ResponderEliminarAsí lo creo yo, amigo J.C., una obra de arte. David Lean fue un cineasta de los que ya no quedan. Su precisión y meticulosidad en la puesta de escena, planificación y montaje, además de las labores propias de dirección, siempre eran supervisados personalmente por él ayudando a los técnicos que las realizaban. Era un amante del cine y respetuoso con el espectador. Las músicas de sus realizaciones siempre han estado seleccionadas con una pulcritud especial.
EliminarTe agradezco mucho tu opinión, J.C., sabes que la valoro especialmente.
Un abrazo, amigo J.C.