sábado, 21 de enero de 2012

SEÑAL DE PARADA

EL TIC-TAC DEL APARATO

Antonio Campillo Ruiz

Terence Tenison Cuneo

   El factor Hubicka encendió la lámpara de la mesa del telégrafo, abrió el libro de registro del telégrafo y lo puso justo al borde de la mesa y después me hizo señas de que me quería enseñar algo importante en los mensajes, pero me di cuenta enseguida de que se trataba de otra cosa muy distinta…Abrió con cuidado el cajón y yo hice como que leía el último renglón, pero miraba de reojo al cajón. El cono de luz…era lo único que alumbraba en la oficina de comunicaciones y en el fondo de aquel cajón brillaba un revólver y además un objeto parecido a una linterna que en lugar de cristal tuviese algo como un reloj cuyo tic-tac apenas se oía.
   - Milos -dijo el factor en voz muy baja mientras seguía señalando y subrayando el mensaje del libro de registro-, Milos, lo mejor va a ser quedarse en el andén y lanzarlo a uno de los vagones del medio. Le ponemos al tren la señal de parada y en el último momento le damos la verde... le hacemos frenar […] 

Terence Tenison Cuneo

   Y yo me puse a andar a lo largo de las vías. Una nube alargada atravesó la luna y empezó a caer nieve helada, me di la vuelta y vi a lo lejos la luz tenue de la locomotora…Después subí al poste del semáforo…La locomotora entraba en la estación y silbaba lastimeramente porque no tenía libre el paso. Y yo sentí cómo se levantaba el brazo del semáforo y la lámpara convertía la luz roja en verde…Y la locomotora pitó, vi que el factor le hacía con la linterna verde señales de que siguiese al maquinista…Ni siquiera me moví, ya tenía aquella cosa en la mano, oía cómo se metía dentro de mí el tic-tac del aparato, y después pasó la locomotora, por arriba iba tapada con una lona, para que los aviones no la vieran desde lejos cuando el fogonero echaba carbón, y después un vagón tras otro… lancé suavemente aquel aparato, como si tirase una flor al arroyo, lo había calculado con precisión, lo tiré cuando el comienzo del vagón estaba debajo de mí y el aparato cayó justo en medio del vagón que avanzó hacia aquella cosita que ahora yacía allí y conducía aquel tren rigurosamente vigilado…

Bohumil Hrabal, “Trenes rigurosamente vigilados”

PUBLICACIÓN PROGRAMADA.

8 comentarios:

  1. Impresionante, antonio. Pone los pelos de punta. En cuanto a las pinturas, son magníficas. Espero, al ver la entrada programada, que estés disfrutando de algo bueno. Besos.

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  2. Sí que impresiona, sí.
    Seguimos con los trenes y os imagino viajeros y felices. Disfrutad.
    Un abrazo, querido Antonio.

    P.S.- Me encantan los trenes.

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  3. Tan delicioso como inquietante texto, Antonio.
    Generosa selección de citas a pesar de la ausencia.
    Gracias.

    Un abrazo.

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  4. Isabel, volvemos a coincidir en la expresión que podría definir esta pequeña selección del cuento de Bohumil Hrabal: ¡pone los pelos de punta!
    Enseñar a un joven cómo realizar un atentado, tener que hacerlo para sentir la libertad, seguir las instrucciones del factor, él que estaba orgulloso de su estación… Es un horror.
    Afortunadamente, el billete que nos expendió el factor era de muy largo recorrido aunque no tan vigilado.

    Un fuerte abrazo, Isabel.

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  5. De acuerdo, Enrique. También coincido contigo en la apreciación: vibrante. ¿Lanzará o no el paquete con el tic-tac al vagón recomendado por el factor? ¿Caerá en el lugar adecuado? ¿Qué pasará?
    Es tan perfecta la prosa, a pesar de ser traducida (muy bien, por cierto), que al leerla nos sumerge en ese mundo especial, en esa estación tan compleja y en la cotidianeidad de quien debe buscar su libertad.

    Un fuerte abrazo, Enrique

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  6. Impresionar es otro verbo que sale de entre las palabras de la narración de este fragmento, Isabel.
    Los trenes son preciosos. Las enormes y bellas locomotoras que con su cansino respirar echaban siempre una humareda blanca, como si respirasen cuando el frío es intenso en cualquier época del año y contrastando con el fuerte negro y rojo de su metal caliente, ya han desaparecido. Alguna sigue en un museo o se oxida irremediablemente en una plaza pública. Su vida pasó como pasa la nuestra, siempre al compás de la tecnología.
    Aunque no sea con este tipo de locomotora abriendo camino, nuestros billetes han sido de largo recorrido. Un bello y sorprendente largo recorrido.

    Un fuerte abrazo, querida Isabel.

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  7. De esto se trata, Marisa. Siempre quiero dejar (aunque he comprobado que con unos leves fallos horarios de programación) algo para leer. Siempre quiero sentirme acompañado por quien lee pequeñas reseñas o extractos que son queridos para mí.
    Compartirlos con todos es muy gratificante. Si os gustan es un orgullo haberlos seleccionado.

    Un fuerte abrazo, Marisa.

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