EL SUEÑO DEL REY KARNA-VOOTRA
Antonio
Campillo Ruiz
Helena Nelson Reed
El rey
Karna-Vootra, sentado en su trono que todo lo domina, dijo:
-La pasada noche vi con toda claridad a la majestuosa
Vava-Nyria. Aunque estaba parcialmente oculta por grandes nubarrones que
continuamente pasaban por delante de ella, dando vueltas a su alrededor, su
rostro estaba descubierto y en él resplandecía el claro de luna.
Helena Nelson Reed
Le dije a ella:
-Pasea conmigo por los grandes estanques de la hermosa y
llena de jardines Istrakhan, donde flotan lirios que producen deliciosos sueños;
o, descorriendo la cortina de orquídeas colgantes, ven conmigo a través de un
sendero secreto a la otra jungla impenetrable que cubre el único paso entre las
montañas que rodean a Istrakhan. La cercan y la contemplan con alegría por la
mañana y al anochecer, cuando los estanques todavía no están habituados a la
luz, e incluso, a veces, en su alegría, derriten la fatal nieve que mata a los
montañeros en las cumbres solitarias. Entre ellas hay valles más antiguos que
los pliegues de la luna.
Helena Nelson Reed
Ven conmigo allí o quédate aquí e iremos a tierras
románticas, de esas que los hombres de las caravanas únicamente evocan en sus
canciones; o si no, pasearemos indiferentemente por una tierra tan encantadora
que incluso las mariposas que por ella revolotean se asustan de su belleza al
ver sus imágenes reflejadas en los estanques sagrados; y por la noche oiremos a
innumerables ruiseñores cantando a coro a las estrellas hasta morir. Si te
decides, enviaré heraldos lejos de aquí con noticias de tu belleza, los cuales
se apresurarán y llegarán a Séndara y hablarán de ella a los hombres que cuidan
los rebaños de ovejas marrones; y desde Séndara el rumor se esparcirá por las
dos orillas del río sagrado Zoth, e incluso los constructores de cercas de las
llanuras oirán hablar de tu belleza y la cantarán. Más tarde, los heraldos irán
hacia el norte atravesando las colinas hasta llegar a Sooma. Y en esa ciudad de
oro informarán a los reyes, sentados en sus arrogantes tronos de alabastro, de
tu extraña e inesperada sonrisa. Y, a menudo, tu historia será contada en
mercados lejanos por los mercaderes de Sooma, entre otros cuentos
despreocupados con los que atraen a la gente hacia sus mercancías.
Helena Nelson Reed
Y los heraldos llegarán incluso a Ingra, donde la gente está siempre bailando.
Y allí hablarán de ti, de manera que tu nombre será cantado en aquella alegre
ciudad. Y pedirán allí camellos prestados y atravesarán las arenas y, por
caminos desiertos, irán a la distante Nirid a hablar de ti a los hombres
solitarios de los monasterios de las montañas.
Helena Nelson Reed
Ven conmigo ahora, pues es primavera.
Y, cuando dije aquello, ella movió su cabeza, ligera aunque
perceptiblemente. Y sólo entonces recordé que yo había perdido la juventud y
que ella estaba muerta desde hacía cuarenta años.
Lord Dunsany
Helena Nelson Reed




























