domingo, 22 de abril de 2018

LA SENSACIÓN FÍLMICA


VINO TINTO EN COPAS VERDES

Antonio Campillo Ruiz


   Al despertar de un reparador descanso, en un momento de intimidad, el aseo cotidiano favorece las funciones placenteras de los sentidos. Así empieza este día que Birgit Cullberg nos muestra en una adaptación sorprendente y cuyo significado argumental es favorecido por una delicada e imaginativa música que no fue compuesta para ello, el Concierto para Piano y Orquesta número 3 en Do menor Op. 37 de Ludwig van Beethoven. El espectador comprende la sencilla descripción de un encuentro, los escarceos preliminares para alcanzar un retazo de placer, una vivencia que provoca una inmensa explosión de alegría expresada mediante unas imágenes de gran belleza estética. Un pesar y recuerdo desasosegantes se manifiestan tras la pérdida de la sensación experimentada. Alcanzada nuevamente la razón de la sinrazón perdida, nos elevamos nuevamente a lo anhelado.


   Con parsimonia, sin la extrema prontitud que se requiere en el momento actual, el espectador observa cómo el entorno en el que se desarrolla la acción posee unas variaciones y cambios de color en el espacio representado que son, cuanto menos, extrañas. Aprecia que los actuantes no poseen sombra a pesar de la iluminación que deben recibir para poder ser filmados. Que la coreografía se desarrolla en lugares insólitos e incluso pareciese que se han creado para ello. Bien, la tecnología, cuando esta película fue rodada, empezaba a desarrollar lo que en la actualidad es muy común y ha producido tal cambio en los aspectos cinematográficos de la imagen dinámica que podríamos expresar nuestra sorpresa ante la creación de aspectos fílmicos, sentidos por el espectador, a través de la técnica pura. Las imágenes se producen mezclando, a través de un simple aparato electrónico, imágenes reales y virtuales. Su evolución en el tiempo ha sido tan rápida como eficaz. Es el Chroma Key, la “llave del color”, la clave de los efectos que son ya habituales incluso en las imágenes que proyectamos en nuestro salón de casa.


   Sin embargo, en 1971, año de realización de esta coreografía, producida por Måns Reuterswärd e interpretada por los danzantes Mona Elgh y Niklas Ek, bajo la dirección de Birgit Cullberg, esta técnica era muy primigenia y se utilizaba, con frecuencia, como mero efecto especial. En general, no se tenía en cuenta que un aspecto cinematográfico puede y debe favorecer en todo momento los aspectos fílmicos que se generan en el espectador. Incluso, muchas veces, no se tenían en cuenta los defectos provocados en la correcta audición o visión. Así, el persistente ruido distractor, denominado en el argot cinematográfico “tostoneo”, provocado por la sensibilidad de la célula fotoeléctrica para la lectura de la banda sonora en películas de celuloide, ha condicionado que se aporte la música interpretada sin sonoridades de fondo perniciosas. La dirección de Claudio Abbado y la interpretación como solista al piano de Alfred Brendel, proporcionan una calidad innegable al concierto, a pesar de la lenta presentación inicial. Podemos comprobar, sin embargo, que hasta la interpretación dirigida por Krystian Zimerman posee sonido distractor de fondo.


   Al cambiar el formato, desde celuloide a cinta de vídeo de ¾ de pulgada, ni la imagen ni el sonido poseen la perfección que se deseó para señalar esta realización como ejemplo de la técnica al servicio de la comprensión fílmica. A pesar de todo, tras treinta años de encontrarse en este formato, se publica por primera vez tras haber sobrepasado los veinticinco años acordados para ello y poder mostrar la inmensa carga emotiva que la realizadora Birgit Cullberg imprimía siempre a sus adaptaciones de música clásica para coreografías de ballet. Es probable que este sea el motivo por el que no aparece publicada en medios que, por el contrario, favorecen en muchas ocasiones imágenes dinámicas de ínfima calidad fílmica.  “Röt vin i gröna glass” obtuvo el Premio Extraordinario en el XXXI Certamen Internacional de Cine de Cortometraje y Animación de Murcia.         

Antonio Campillo Ruiz



Debido al formato de la imagen, es deseable visionar la película a plena pantalla.



martes, 17 de abril de 2018

LA LARGA BÚSQUEDA


REALIDAD Y PREDICCIÓN: DECOHERENCIA

Antonio Campillo Ruiz


   Fisiológicamente la biología de nuestro cerebro influye en la toma de decisiones, así como el entorno, cultural o sociológico y por ello, alcanzamos realizaciones que poseen relevancia necesaria en lo cotidiano, en aspectos que nos afectan decisivamente, en nuestras vidas. Sería curioso plantearnos dos preguntas que, cuanto menos, nos han supuesto un gran trabajo responderlas o nos han sorprendido nuestras propias respuestas: ¿Lo realizado en las etapas temporales de nuestra existencia está ya decidido y cualquiera lo ha podido leer en el libro de lo establecido desde el principio de los tiempos? ¿Existe el libre albedrío? ¿A qué denominamos destino? Bien, dirijamos nuestra atención a la base fundamental de la realidad y hagamos una posible correlación realidad/emotividad.


   Diferentes e innumerables procesos físicos y químicos poseen “normas de comportamiento” que llamamos propiedades, constantes e incluso rutinarias. Por ejemplo, el recorrido del Sol en el espacio cercano se comporta siguiendo un patrón “rutinario” que presagiamos como preestablecido. Las “normas” de nuestro Universo, en su conjunto, parecen obedecer a sucesos, denominados patrones, basados en hechos que pueden ser constatables previamente, por tanto, su comportamiento obedece a lo que hemos denominado “lo establecido”. Podríamos decir que hechos diferentes producidos en tiempos diferentes, aparentemente se producen de igual forma. Pareciese que unas “instrucciones”, que cumple el Universo, las hemos transformado en reglas básicas sobre las que basamos el comportamiento predecible.


   Asignemos el nombre de “sistema” a nuestro propio cuerpo, formado a su vez por innumerables “componentes” que poseen un comportamiento que afecta al sistema completo. Podemos determinar, como generalidad, que el estado del sistema determinado como tal, es conocido en un momento ya que podemos predecir con exactitud el resultado que tendrán en él sus diferentes componentes en un instante dado. Estos procesos, supuestamente  preestablecidos, se calculan mediante ecuaciones matemáticas que pueden determinar la evolución temporal del sistema completo.


   En Física, estos hechos son definidos como Leyes Clásicas que pueden afectar a cualquier elemento de un sistema y se establece que todos ellos poseen una trayectoria existencial y se desarrollan en ella siguiendo unos procesos que previamente se han establecido como básicos, lo que implica poder predecir comportamientos futuros. Estos procesos no se refieren sólo a resultados materiales de los componentes de cualquier sistema que se encuentre en nuestro Universo, afecta directamente a la vida del objeto sobre el que se realizan cambios de su pasado y la predicción de su futuro. La Física “garantiza” que si en un instante detienes el flujo de hechos de un cuerpo, este se encontrará en un espacio y ha empleado un tiempo idéntico al empleado en otras ocasiones para el mismo proceso. Determinar el siguiente hecho que va a tener lugar depende exclusivamente de los cálculos basados en hechos, aparentemente repetitivos con anterioridad. A la Física Clásica podríamos denominarla “el destino físico carente de libre albedrío”.


   Sin embargo, en Física Clásica, para predecir debemos conocer las variables que intervienen en los procesos. ¿Podríamos, pues, tener en cuenta los miles, e incluso miles de millones de posibilidades de que una causa poseyese un efecto que no está predeterminado ni por fórmulas matemáticas ni por leyes físicas basadas en ellas? ¿Todas? Sí, todas. Consideremos, por ejemplo, las variables que tendríamos que tener en cuenta para predecir exactamente la trayectoria de una pelota cuando repite un recorrido que ya ha realizado: peso, velocidad inicial, velocidad del aire, momento de giro, impulso, etc., etc. Esa inmensa cantidad de posibles variables hacen imposible, por simple que sea el fenómeno, que podamos determinarlas en su totalidad. Ellas son las que motivarán las supuestas predicciones porque, en la práctica, la reiteración de un proceso idéntico sólo puede estar ligado a los sistemas caóticos en los que un infinitesimal cambio determina una ampliación que desvirtúa, inmensa e impredeciblemente, los resultados.


   En realidad, lo que se creían normas definidas rotundamente para el Universo y, por tanto, el resultado futuro de comportamiento de un sistema sólo es una excepción muy particular de las partículas más pequeñas del Cosmos: los componentes esenciales de los elementos de un sistema, los átomos y las partículas que los componen. Las llamamos “Leyes Cuánticas” y, por lo que sabemos en la actualidad, sí que poseen “las normas que cumplen la realidad”. ¿Qué podría decir la Mecánica Cuántica del futuro predestinado, lo que podríamos denominar destino? Bien, tendría que referirse a los átomos, lo enormemente pequeño. Observaciones iguales de los átomos que componen un sistema concluyen que su comportamiento no está predeterminado y, por anto, no se comportan de igual forma. Por ello, tendríamos miles de diferentes comportamientos posibles generadores de “la probabilidad” de que la realidad predeterminada de uno de los elementos del sistema se acercase más que el resto a la verdad predecible. Así pues, la idea de “hechos prefijados” o “destino” no se cumple a nivel fundamental. Los hechos acaecidos por cada átomo en particular son infinitos, a pesar de que los reduzcamos a unos pocos de una forma aleatoria. La probabilidad de poder conocer con antelación un resultado puede ser previsible pero no podemos aseverarla. Así pues, diríamos que la Física Clásica está conformada por teorías deterministas ya que la predicción de sucesos mediante el estudio de las variables que establecen sus normas, aun sin conseguirlo, puesto que las variables pueden llegar a ser infinitas, necesitan una causa para que se produzca el mencionado suceso: podría predecirse el futuro de todo el Universo. La Mecánica Cuántica posee una falta de determinismo puesto que se basa en las probabilidades de que se puedan o no producir hechos en los elementos de un sistema que son, igualmente, cuasi infinitas: el futuro del Universo no está predeterminado.


   Los cimientos del Universo se basan en la probabilidad y las Leyes Clásicas son una excepción en las Leyes Cuánticas. Ambas deben “encajar”. Y este, este es el punto en el que nos encontramos en el momento actual. Se planteó ya en la “Teoría del Todo” y los trabajos científicos que se están realizando. Se puede estudiar la “decoherencia”, el privilegio de un camino probable frente a otro en las partículas de las que todos estamos formados. Es una explicación para compatibilizar ambas Leyes pero con la certeza de poder equivocarse “probablemente”. Podríamos decir que en el mundo de los objetos inmensos, el concepto de destino existe porque las normas se cumplen y en el mundo de las partículas que conforman cualquier sistema y, de entre ellos, nuestro propio cuerpo, la decoherencia es la norma. Así, nuestro cerebro, del que parece surgir este interés por la predicción del futuro mediante reglas, puede ser decoherente, es decir, un sistema caótico en el que se amplía el azar en función del comportamiento de las partículas inmensamente pequeñas. Podríamos determinar que desde el punto de vista físico, clásico o cuántico, el libre albedrío, el  azar caótico personal, posee una existencia real pero no definida ni predecible.    

Antonio Campillo Ruiz




martes, 10 de abril de 2018

EL TIEMPO RENACE


MUSA DE AYER Y DE HOY

Antonio Campillo Ruiz

Françoise Hardy

    Llueve. Las cristalinas gotas de agua resbalan formando riachuelos  por la superficie pulida de los cristales de la ventana. Son semejantes a los que se forman en la piel de unos mofletes huesudos y jóvenes cuando una voz desgrana, con suave cadencia tonal dulces palabras, alguna comprensible, acompañadas de notas musicales que no quieren sino estar presentes envolviéndolas, protegiéndolas. Es la voz de “La Musa”, aquella chica, flacucha, atractiva y joven, muy joven, tanto como quien escucha atentamente con los ojos vidriosos tras la lluvia nacida de ellos. Ninguna historia trivial, ninguna estrella fugaz dejará la oscuridad que ha seguido a la lluvia que cesó, ninguna nube de niebla aparecerá nuevamente para volver a empañar aquella mirada desvaída. No volverá a llover para quebrar el corazón.


 Le large” de Françoise Hardy

Ninguna historia trivial grabada en mi memoria
Ningún barco pirata tomará
el poder
Ninguna estrella fugaz me dejará en la oscuridad
Sin nervios, no ...

Y mañana todo estará bien, todo
estará lejos
Ahí al final cuando despego
Todo estará lejos, dame la mano
Ahí al final cuando despego

No lloverá para estrangularme
Ninguna nube de niebla en mis ojos
desvaídos
Ninguna arena o duna detiene el reloj de arena
No hay área de luna, no ...

Y mañana todo estará bien, todo
estará lejos
Ahí al final cuando despego
Todo estará lejos, dame la mano
Ahí al final cuando despego

Ninguna otra decoración, nada más que tú
Sin llave a bordo, sin suerte para mí

Y mañana todo estará bien, todo
estará lejos
Ahí al final cuando despego
Todo estará lejos, dame la mano
Ahí al final cuando despego

Sin tiburón, sin aire triste
Sin remordimientos, sin terremotos
Sin lengua de madera
Sin caos, no, no ...

Y mañana todo estará bien, todo
estará lejos
Ahí al final cuando despego
Todo estará lejos, dame la mano
Ahí al final cuando despego.

 Françoise Hardy  

   Caminos largos, entrecruzados y diferentes que han conformado una vida quizás feliz, quizás tormentosa pero en todo momento vivida con lucha, pasión y fortaleza. Saber hablar sobre los sentimientos de una manera libre, con delicadeza y refinada ilusión, confiando el punto de vista femenino a todos los matices del amor, mucho antes de que comenzara la parte final de la revolución feminista, es un éxito personal que ha perdurado a lo largo de más de cincuenta años. Françoise Hardy, “La Musa” de muchos de los adolescentes que, inquietos y sin rumbo determinado, en 1968 iniciaron un camino que, como muchos otros, ha cumplido una mayoría de edad que, personas ajenas a él han tratado y posiblemente conseguido, suavizar y desvirtuar. Hoy, cuando aquellos jóvenes son abuelos de los nuevos adolescentes, los sentimientos libres y las ilusiones perdidas son el fruto de la falta de personalidad, sutileza y distinción.

Antonio Campillo Ruiz

 Françoise Hardy


"L'amour Fou" de Francoise Hardy

Señora Condesa
Ven rápido, el tiempo se acaba:
Él te está esperando
Para un último tributo ...
Ármate con coraje
Pretender ...

Su lesión es mala
Y no nos desagrades:
Es inútil ...
Sepa que su alteza
Está muriendo pero constantemente
Verte de nuevo ...

Tu carruaje está avanzado
Y tu entrenador ha recibido instrucciones ...
¿Señor conde?
Él duerme otra vez!
Sabremos qué decirle cuando se despierte,
Si no estás de vuelta ...
No te preocupes ...

Date prisa, señora
Porque eres tú la que dice
- Fuera de lugar -
El último deseo del alma
Bálsamo en el drama
Desde el desenlace ...

Su belleza, su juventud
Rico con tantas promesas
Eras tuyo ...
Serías insensible
Al amor imposible
¿Un amor loco?

No nos conocemos,
No, no sabemos si es un duelo,
Una pelota perdida
O un suicidio ...
Nadie sabe ... Nadie sabe
Excepto algunos fieles ...
Date prisa, señora,
Él pronto morirá
Y quiere encontrarte hermosa una última vez ...
¡Tú eres, eres, eres excelente!
Nadie dirá nada,
¡Nadie sabrá nada!
¡No te preocupes!


INFORMACIÓN ADICIONAL.
Hace una semana, mi gran amigo Enrique Tarragó Freixes me envió, como recuerdo musical, la primera canción “Tous les garçon et les filles” que Françoise Hardy  cantaba en 1962 y “Le large ” que canta en la actualidad, 2018. Este hecho ha sido la idea germinal para la presente publicación.

miércoles, 4 de abril de 2018

AMISTAD DETESTABLE


EL SOPLO DE LA MALDICIÓN

Antonio Campillo Ruiz

Alex  Alemany

   Sabía que le encontraría. Sabía de su constancia y había pasado ya demasiados tiempo desde que juró que le encontraría. Le vio acercarse a la casa por el recto sendero entre los grandes árboles. Ordenó construirlo de esta forma para poder verle cuando viniese a buscarle. El paso de los años no le había cambiado excepto en su paso cansino y lento. Cuando se separaron lo hicieron con rencor, con desprecio, a pesar de la amistad que siempre les unió. Se comprendían y eran tan inseparables que todos los conocidos quedaron asombrados de la drástica decisión. Muchos la achacaron a cosas de brujería, ¿Cómo era posible que, estando siempre enfermo, se separase de quien era un apoyo y liberación para él? ¿Cómo fue posible su curación repentina y su inmediata marcha a la lejana casa que ni recordaban los más ancianos dónde se encontraba? Tal vez esta fuese la causa de su separación.

Alex  Alemany

   El día anterior, el atardecer le trajo noticias de la proximidad de su fin. Una luz que anunciaba extraños fenómenos atmosféricos tendía una inmensa escalera en el cielo. La había visto en otras ocasiones. En realidad, había estado casi siempre contemplando embelesado esos cielos que le robaban su bienestar para aplicarlo a su belleza. Eran atractivos pero malvados. Empezó a contar los casos en los que estos cielos se veían desde su casa. A la vez se dirigió a una pequeña estancia de la desvencijada habitación donde se hallaba, separada por una cortina mal colgada y cogió su escopeta de caza. Con igual parsimonia, del cajón medio vacío de un mueble, sus nerviosos dedos cogían, uno a uno, cartuchos de postas para caza mayor. Cargaba la escopeta de repetición con mucho cuidado, como acariciando la entrada de la munición por la ranura del cargador. Cuando la tuvo preparada tiró con fuerza de la corredera de la recámara y un cartucho ocupó su lugar de fuego.

 Alex  Alemany

   Salió de la casa, bajó los cuatro escalones que la separaban del suelo y empezó a caminar hacia la figura que cada vez se encontraba más cerca. A no más de treinta metros una explosión inesperada, un trueno sin rayo, hizo que los pájaros de los árboles vecinos levantasen un vuelo caótico. La figura se desplomó y otra idéntica levantó de ella. Su instinto de cazador le indicó que necesitaría varios disparos para abatirla, para detener su avance. Un segundo, tercero, cuarto, disparos sonaron casi seguidos. Las imágenes iban cayendo y surgiendo nuevamente tras cada una de las explosiones. Esperó a que la última figura caminante estuviese muy cerca de él para disparar su quinto y último cartucho a quemarropa. Un soplo incontenible, un viento infernal, un remolino tan violento como un huracán, le atravesó de lado a lado, le arrastró hasta la casa y lo dejó tendido en la entrada. Al atardecer, el sol cayó como si nunca fuese a levantarse y el cuerpo caído fue adoptando la figura de los escalones en líneas rectas verticales y horizontales.

Antonio Campillo Ruiz

 Alex  Alemany



viernes, 23 de marzo de 2018

LA TEORÍA DEL TODO


INMENSAMENTE GRANDE, INMENSAMENTE PEQUEÑO

Antonio Campillo Ruiz


“Si caes en un agujero negro, no te rindas…
hay una salida: podrías terminar en otro universo"

Stephen Hawking

   Iniciado en lo enormemente grande, el estudio del Universo y, particularmente de los agujeros negros, Stephen Hawking alcanzó y estudió los aspectos innovadores actuales de la unificación de la Teoría de la Relatividad y la Física Cuántica, en lo que se define como “La teoría del Todo”. Esta publicación se ha realizado en su recuerdo y en apoyo de todos los científicos que trabajan por establecer unas leyes generales unificadas que contribuyan al conocimiento de nuestro Universo.

Black Hole Accreting con Jet
© NASA, Swift, Aurore Simonnet (Sonoma State U.)

   ¿Qué sucede cuando un agujero negro devora una estrella? Muchos detalles permanecen desconocidos, pero las observaciones recientes brindan nuevas pistas. En 2014, una poderosa explosión fue registrada por los telescopios robóticos terrestres del proyecto All Sky Automated Survey para SuperNovae (ASAS-SN) y seguida por instrumentos que incluyen el satélite Swift de órbita terrestre de la NASA. Los modelos computerizados de estas emisiones se ajustan a una estrella desgarrada por un agujero negro supermasivo distante. Los resultados de dicha colisión se representan en la ilustración artística presentada. El agujero negro en sí está representado como un pequeño punto negro en el centro. A medida que la materia cae hacia el agujero, colisiona con otra materia y se calienta. Alrededor del agujero negro hay un disco de materia caliente que pertenecía a la estrella, con un chorro que emana del eje de rotación del agujero negro.

Dos agujeros negros girando en 3C 75
© Rayos X: NASA / CXC / D. Hudson, T. Reiprich
y col. (AIfA)
Radio: NRAO / VLA / NRL

   ¿Qué está sucediendo en el centro de la galaxia activa 3C 75? Las dos fuentes brillantes en el centro de esta imagen compuesta de rayos X (azul) / radio (rosa) son agujeros negros supermasivos que orbitan conjuntamente la fuente de radio gigante 3C 75. Rodeados de gases supercompuestos que emiten rayos X y expulsan chorros de partículas. Los agujeros negros supermasivos están separados por 25.000 años luz. Se encuentran a unos 300 años luz de distancia de los núcleos de las dos galaxias fusionadas en el cúmulo Abell 400. Los astrónomos concluyen que estos dos agujeros negros supermasivos están unidos por la gravedad en un sistema binario, en parte porque la apariencia de barrido constante es debida a su movimiento común a medida que aceleran a través del gas caliente a 1200 kilómetros por segundo. Se cree que tales fusiones cósmicas espectaculares son comunes en los entornos del universo distante. Se espera que las fusiones sean fuentes intensas de ondas gravitacionales.

Agujeros negros de masa conocida
© LIGO, NSF, Aurore Simonnet (Sonoma State U.)

   La fusión extremadamente energética de dos agujeros negros pequeños corresponde a la tercera detección del interferómetro láser de ondas gravitacionales (LIGO). El nuevo agujero negro tiene una masa aproximada de 49 veces mayor que la del Sol, llenando un espacio entre las masas de los dos agujeros negros fusionados detectados previamente por LIGO, con masas solares de 62 (GW150914) y 21 (GW151226). En los tres casos, la señal en cada uno de los detectores LIGO gemelos se identificó inequívocamente como procedente de las fusiones de agujeros negros, mientras que un cuarto caso (LVT151012) dio como resultado una detección de menor confianza. GW170104 se estima que se encuentran a una distancia de unos 3 mil millones de años luz, más distante que las estimaciones actuales para GW150914 y GW151226. Las ondas en el espacio-tiempo se descubrieron durante la ejecución de observación actual de LIGO.

NGC 4696: filamentos alrededor de un agujero negro
© NASA, ESA, Hubble, A. Fabian

   ¿Qué está sucediendo en el centro de la galaxia elíptica NGC 4696? Allí, largos mechones de gas y polvo han sido fotografiados con gran detalle, como lo muestra esta imagen recientemente publicada del Telescopio Espacial Hubble. Estos filamentos parecen conectarse a la región central de la galaxia, una región que se cree que está ocupada por un agujero negro supermasivo. La especulación sostiene que este agujero negro bombea energía que calienta el gas circundante, expulsa filamentos más fríos de gas y polvo y apaga la formación de estrellas. Equilibrado por campos magnéticos, estos filamentos parecen girar en espiral hacia adentro y eventualmente rodear el agujero negro central. NGC 4696 es la galaxia más grande del Centaurus Cluster of Galaxies, ubicado a unos 150 millones de años luz de la Tierra. La imagen presentada muestra una región de aproximadamente 45.000 años luz de diámetro.


   Gravedad, relatividad, agujeros negros, ondas gravitacionales, unas teorías que han sido descritas y, a veces, encerradas hasta que el avance de la técnica ha facilitado su demostración. A través de una secuenciación racional y relacionando hechos comunes con las teorías complejas pero inteligibles, Brian Greene, científico, escritor y didacta, nos explica el recorrido que debe seguir una persona, no necesariamente conocedora del mundo científico sino de los fenómenos naturales cotidianos, para comprender y admitir que el trabajo científico actual depende del razonamiento y verificación de los nuevos retos científicos desde puntos de vista muy diferentes pero siempre complementarios. “El Universo Elegante” nos ayuda a poder apreciar la necesidad de estudiar los fenómenos físicos desde la “La teoría del Todo”, la teoría unificada de la Física Relativista y la Mecánica Cuántica, nacida paso a paso desde los primeros estudios deducidos por la caída accidental de una manzana. Isaac Newton, Albert Einstein, Steven Weinberg, Michael B. Green, S. James Gates, Marcia Bartusiak, etc., etc., han creado una cadena de ampliaciones, relaciones, nuevas concepciones y demostraciones que han favorecido y desentrañado fenómenos y hechos sin los que la Ciencia no se encontraría a las puertas de los grandes conocimientos que se vislumbran a corto plazo.     

Antonio Campillo Ruiz  
  
Es aconsejable visionar el vídeo a plena pantalla.

miércoles, 14 de marzo de 2018

COMO TODAS LAS TARDES


LA MIRADA LÁNGUIDA

Antonio Campillo Ruiz

Carne Griffiths

   Al beber el último sorbo de café, ya frío, quedó mirando los posos en el fondo de la taza. La mantuvo en el aire un momento y pensó como todas las tardes: “…Bien, ya se ha acabado. Contigo el tiempo se bebió la tarde y ya ha pasado un día más”. El local era su preferido. Clásico, con paredes pintadas de colores suaves e indefinibles, con gente, mucha gente que ella miraba siempre con ilusión, admiración o desdén. Como todas las tardes, al entrar, las viejas tablas del antiguo entarimado se quejaron de sus altos tacones, por eso procuraba caminar despacio. Como todas las tardes, el camarero la miró sin fuerza para mover un músculo de disgusto. Se sentía cansado de oír el desagradable sonido de la madera. Pensó que le volvería a pedir un café solo y largo y un vaso de agua, repitiendo su ritual de todas las tardes. Ella se sentó en su mesa habitual. Le parecía muy mal que alguien pudiese sentarse en su mesa porque desde otra no podía ver totalmente el salón.

Carne Griffiths

   Como todos los viernes había tomado un aperitivo con tres de sus íntimas amigas: la gordita Piti, que siempre estaba a régimen y nunca dejaba de engordar, la arrugadísima Mati, que no se explicaba cómo podía tener tantas arrugas con la de cremas que se echaba y la escandalosa Virtuditas, que sólo tenía el nombre para contrarrestar lo fresca y descocada que era. Tres soles. Tres amigas de siempre que se encontraban todos los martes y viernes. Y como todos los viernes, había comido informalmente mientras recordaba la charla que, como siempre, había girado en torno a las vicisitudes de la más atrevida de sus amigas. Virtuditas se había echado un nuevo novio y ella disfrutaba al escuchar sus avances en los métodos de conquista e intimidades. Como todos los viernes, su actitud de desinterés fingido era muy bien interpretada, las engañaba haciéndolas creer que su madurez como mujer de mundo era muy superior. Conforme Virtuditas hablaba, ella absorbía todo como si fuese propio, como si lo hubiese vivido y la envidia la corroía por su interior hasta hacerla suspirar. ¡Habría deseado tanto poder tener una aventura como las que contaba Virtuditas! ¡Lo procuraba tanto!

Carne Griffiths

   Las largas tardes que pasaba en su salón favorito no le eran propicias. Y creía, como todas las tardes, que aquella iba a ser otra similar a las muchas anteriores. El primer sorbo de café le pareció demasiado amargo. Quizás era por el disgusto de lo escuchado aquella mañana. Reaccionó y se dijo que debía ponerse en pose o no conseguiría la atención de nadie. Su fina cara, todavía sin una sola marca del tiempo, bellos ojos y perfilados labios, poseían un atractivo natural. Sacó un espejo y se corrigió el perfil de los labios. Al aumentar el trasiego de gente, quedó con una mirada lánguida, en pose de mártir esperanzada. Afianzó un brazo semidoblado en el respaldo de la silla y se dispuso a mirar a la gente como todas las tardes. La pequeña taza de café dejó de humear. Cada período de tiempo estudiado, cambiaba de brazo sobre el respaldo de la silla y tomaba un leve sorbo de café. La gente entraba y salía, unos advirtiendo su presencia y otros sin mirarla siquiera. “¡Ay! -pensó- si supiera predecir los sucesos con vosotros, pequeños despojos de café, no habría pasado la tarde como todas las tardes desde hace tanto que ni lo recuerdo…” Dejó la taza en el pequeño plato y, al ir a coger el vaso de agua, una voz a su izquierda le dijo: “Perdón, señorita…” Volvió rauda la cabeza y se encontró con un hombre de pie junto a ella. Quedó muda, petrificada. Con un hilo de voz pudo exclamar: “¿Sííí…?” “¿Podría sentarme en su mesa? Estoy toda la tarde de pie”. Miró el salón moviendo la cabeza nerviosamente. Estaba vacío y los camareros recogían los manteles. Con cara de estupor dijo: “¡Peero si no... hay gente” “Ya lo sé. Como todas las tardes, estoy esperando que me mire aunque sólo sea una vez…”  

Antonio Campillo Ruiz


Carne Griffiths