sábado, 1 de agosto de 2020

ABECEDEARIO: S


SILVIA

Antonio Campillo Ruiz

 Karol Bak

   Silvia, quedó extasiada mirando un punto indefinido de la cocina desde la silla en la que se encontraba. Rememoró aquel instante en el que un ser maravilloso la cogió del brazo e impidió que se limpiase la zigzagueante gota de café que resbalaba desde su boca, recorriendo, su barbilla, su cuello y, desapareciendo por la puntiaguda hendidura de su escote y conseguía alcanzar la redondez de su pecho izquierdo. Aquella persona, cortés y respetuosa, impidió que continuase su camino cuando, siguiendo el serpenteante rastro desde su nacimiento, se lo fue limpiando con la lengua en un aseo tan suave como  su delicada piel caramelizada. Degustó la confitura con la ternura que el sensual roce, mezcla de sabores a café y a piel, le ofrecía su laxa dejadez y su hondo respirar. Nunca había percibido esta delicadeza y pulcritud, aparentemente, sin deseo explícito de excitarla. Se preguntó cómo era posible que no hubiese reparado jamás en una sensación de atención tan primorosa. Siempre había buscado inconscientemente aquel erizón de todo su cuerpo. Acababa de experimentarlo con una persona que no conocía sino de unas horas de charla y alegre compañía. En ese momento recapituló acerca de los consejos, más bien monsergas, que a lo largo de su vida fueron un sinfín de caricaturas sobre la naturaleza de los sentimientos y desafueros, repletos de opiniones, probablemente vividas, aprendidas de amargas experiencias y fraudes emotivos. Las creyó durante un tiempo demasiado largo. Nunca supuso que esas experiencias pudiesen alterar su pensamiento por cuanto, conforme iba siendo mayor, distinguía las débiles tonalidades de la voz cuando alguna vecna, amiga o familiar explicaba algo respecto a “lo establecido… lo normal”. Fue captando que había un mundo soterrado bajo una cáscara dura, demasiado dura, de protección de una realidad que jamás se explicaba, jamás salía por boca alguna

Karol Bak 

   Silvia, fue rebelde. Con tan solo catorce años se rebeló contra lo establecido y quiso estudiar y adquirir unos conocimientos que pudiesen favorecer su equilibrio emocional y su vida futura. No le fue fácil. Ser una mujer diferente a las de aquella pequeña ciudad suponía, en algunos aspectos, un enfrentamiento con pensamientos rancios que, con el tiempo, se habían convertido en mezquinos y envidiosos. Su familia, de origen humilde, siempre la alentó a que hiciese lo que creían que conseguiría. A los diecisiete años, marchó hacia la ciudad que sería desde ese día su nuevo entorno vital y, posiblemente, el medio para que pudiese acercarse a una vida que le podría proporcionar un pensamiento propio y una libertad nunca conseguida. Ahora, con el transcurrir de los años, estaba segura de haber podido conseguir lo que se propuso, suficiente para vivir sin demasiadas complicaciones, independientemente, sin la ayuda de su familia. Su comportamiento de suficiencia asombró siempre pero obtuvo un provechoso resultado. Ahora, ya no era entonces. Demasiados desplantes, requiebros y proposiciones que procedían de múltiples lugares y en diversos momentos. Un sutil chantaje, un momento inadecuado o una oportunidad que desvanecían ilusiones, sentimientos y proyectos. No sin riesgos, pudo salir de varios atolladeros que casi frustraron su objetivo. Lo consiguió porque también existen personas que poseen el don de la sincera amistad. Cuando se licenció, sus padres, orgullosos, fueron a la gran ciudad y lo celebraron. Jamás supo expresar tanta delicadeza como cuando se abrazó a sus padres. Con cinco años de altanería le había bastado para comprender, un poco, solo un poco, el esfuerzo de encontrarse sola en momentos delicados. Su fortaleza emocional superó un entorno hostil y la endureció. Nunca admitió una relación de pareja. Sus amigos, fueran los que fuesen sabían de “su manía”, la admitían y jamás opinaron, tras hacerlo unas pocas veces. Las razones que esgrimía eran racionales y poderosas. Sin embargo, jamás obvió la sensualidad de momentos deliciosos que pudo vivir de forma muy puntual. Estaba segura de las necesidades fisiológicas y de sus propias sensaciones.

 Karol Bak

   Silvia no siempre fue consciente de su adaptación al entorno mientras creció sola. Tuvo que desmontar falsedades, trampas y muchos desarraigos que, adquiridos o no, perturbaron su dedicación a la formación. Con ella entre cabeza y cuerpo, se desligaba de momentos que llegaron a perturbarla gravemente. Así, con el rápido transcurrir del tiempo, se fue creando una carcasa que tenía iguales propiedades que una jaula. De vez en cuando salía de ella y se convertía en un producto al uso. Se divertía, trataba de embrutecerse con eso que algunos llaman felicidad y se dejaba querer por amigos y extraños. De esa amalgama poco diferenciada construyó su mundo, su especial forma de comportamiento y su aversión o aceptación a muchas de las posibilidades que dicen, puede generar la vida. Nunca frenó ante pensamientos, gustos o singularidades que hacían de ella una persona más. Diferente pero jamás especial. Siempre pensó que existían millones y millones de personas en el mundo que actuaban de igual forma. Que para ellas, la palabra prever era normal y trazaban un férreo camino con objetivos que poseían una priorización que determinaría el fin alcanzado. Así, se desligó de todo lo que pudiese mediatizar, dirigir o solapar su formación. Ella debía ser quien la llevase hacia una vida que sería la que se había trazado durante estos años de persistente tenacidad y rigor. Sin ella, se convertiría en una persona sin libertad para decidir, un poco, solo un poco, aquello que le sería grato en su devenir diario. Llegó a pensar de sí misma que era demasiado espartana y severa pero, cuando estos pensamientos le sobrevenían, su raciocinio le indicaba que no era así, que nada le daría la vida ni, mucho menos, alguien que fuese familiar, amante, amigo o conocido. Eso la impulsaba hacia una fortaleza cuasi inexpugnable. Este y no otro era el motivo de su rudeza para con todos, sin despreciar jamás esos momentos de dulce emotividad que podían ocasionar un placer que siempre trataría de obtener y dar. Comprendía que si buscaba una pizca de satisfacción, en lógica proporción, debía de obsequiar con igual interés. Le gustaba. Prefería conocer y experimentar más que estabilizarse en unas rutinas que, sabía, la conducirían al rechazo. Además, cumplía fielmente el principio de mente sana in corpore sano. Su mente y su concepción de la fragilidad de la vida, lo principal. Su cuerpo y la satisfacción del placer fundido, dando consistencia a un desarrollo progresivo de los aspectos que, para ella eran los primordiales en un corto pasaje que ni siquiera había pagado. Sí, cuando pensaba sobre la razón de su existencia encontraba pocos datos, en realidad ninguno. ¿Algún otro ser habría podido realizar su trabajo? Sí. Exactamente igual, incluso mejor. La repercusión de este cambio ¿habría tenido consecuencias imprescindibles o extraordinarias? Pensaba que no. Con la sencillez de un razonamiento normal, pensaba que solo habría sido una pequeña translocación. Por ello, su razón de existir siempre estaba pendiente de un hilo. Se sentía realizada, como los modernos expresan sin saber muy bien lo que quieren decir con esta palabra, a la vez que su circuito racional y emotivo se sentían plenos y actuaban con un rendimiento más que recto, justo y honrado. Su oportuna forma de desenvolverse en el mundo estaba resultando beneficiosa e incidía favorablemente en lo que consideraba el agradable y divertido paso por una etapa temporal de la que solo quedará, en unos pocos años, un recuerdo deformado que habrá extraviado todos los hechos en los que ella pudo intervenir.

Antonio Campillo Ruiz         

Karol Bak 




13 comentarios:

  1. Nunca creí en hechizos o magias hasta que conocí a este lanzador de hechizos especial llamado Dr.WEALTHY. El hombre con el que quería casarme me dejó por otra mujer y mi vida estaba al revés. Estuvimos juntos durante 4 años y realmente lo amo mucho, me dejó por otra mujer sin ninguna razón, intenté llamarlo, nunca contestó mis llamadas y no quiere verme. Hasta que vi una publicación sobre Dr.WEALTHY sobre cómo ha estado ayudando a las personas y le conté al hombre lo que sucedió. me ayudó a hacer algunas lecturas y después de las lecturas me hizo darme cuenta de que la otra mujer había hecho algunos hechizos sobre mi esposo y esa es la razón por la que me dejó, me dijo que me ayudará a lanzar un hechizo para traer él de vuelta. Al principio era escéptico, pero lo intenté. En 4 días, mi esposo me llamó y vino a pedirme disculpas. No puedo creer que pueda volver a verme, pero ahora estoy feliz de que haya regresado y ahora estamos casados ​​y vivimos como una familia feliz. Estoy publicando esto en el foro si alguien necesita la ayuda de este hombre. Puede contactarlo a través de esta dirección de correo electrónico: wealthylovespell@gmail.com o llamar / Whatsapp +2348105150446

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