lunes, 14 de noviembre de 2011

LUCKY STRIKE

ANTORCHAS DE LIBERTAD

Antonio Campillo Ruiz

Philip Pearlstein

   En opinión de Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud nacido en Viena en 1891 e inventor de la teoría de las Relaciones Públicas, los publicistas se diferencian de los propagandistas en que los primeros ruegan a los clientes, mientras que los segundos tratan de influir en los creadores de tendencias. En 1912 un médico le envió un recorte sobre “Les avariés”, obra de Eugène Bieux censurada en Francia por tratar de la sífilis, para su publicación (un jeune homme, l’avarié, sous le poids des convenances sociales et malgré les conseils de son médecin, refuse d’avouer à sa fiancée qu’il est atteint de l’honteuse maladie. Il se marie avec elle et la contamine. Elle met au monde une petite fille qui se révèle rapidement atteinte elle-aussi) y su socio proyectó representarla mientras que él dio vueltas a cómo inducir un cambio social respecto del sexo. Buscó el apoyo de gente como William K. Vanderbilt padre, John D. Rockefeller hijo, Franklin y Eleanor Rooselvel, el doctor William Jay Schieffelin, creador de un nuevo medicamento contra la sífilis, etc., y con su apoyo se produjo la transformación que deseaba. Logró que la gente hablara  de sexo con la excusa de tratar una cuestión de salud.

Philip Pearlstein

   Después de la Primera Guerra Mundial, George W. Hill, ejecutivo de la compañía que fabricaba los cigarrillos Lucky Strike, acudió a él con el fin de impulsar el consumo de tabaco entre las mujeres, no en vano eran más de la mitad de la población. Bernays ideó una campaña propagandística con el eslogan “Coge un Lucky en lugar de un dulce”, que presentaba el fumar como una forma de estar o permanecer delgada. Consiguió el patrocinio de muchos médicos, convenció a la revista “Casa y Jardín” para que incluyera dietas que hablaran de los excesos en la comida, invitó a los hoteles y restaurantes a que ofrecieran cigarrillos en lugar de postres, apeló a los fabricantes de muebles para que diseñaran un cajoncito para el tabaco y finalmente seis chicas de Ziegfeld, el productor de Broadway, vendieron la imagen de que podían renunciar sin esfuerzo alguno a los placeres de la mesa ya que fumaban. 

Philip Pearlstein

   A causa de las millonarias ganancias obtenidas por la compañía tabaquera, Hill le propuso en 1928 buscar la forma de convencer a las mujeres para que fumaran en público y él relexionó sobre el tabú que les impedía hacerlo. Un día, hablando con A. A. Brill, psicoanalista discípulo de su tío, se le ocurrió una idea cuando este le dijo: “La mayoría de mujeres de hoy desempeña el mismo trabajo que los hombres…Los cigarrillos, al ser algo que las iguala con los hombres, se han convertido en antorchas de libertad”. Esta última frase le llevó a organizar un desfile, en el que las mujeres pasearían con “antorchas de libertad”. Puso anuncios en los periódicos con la firma de la famosa feminista Ruth Hale, a un amigo de “Vogue” le pidió la lista de treinta destacadas debutantes y las instruyó en la manera de conducirse por las calles neoyorquinas, apostó en cada iglesia a tres atractivas aunque no excesivamente seductoras jóvenes, colocó a los fotógrafos en los mejores sitios, etc. El triunfo rebasó la meta propuesta y las fotos del desfile se publicaron en todos los periódicos del país. Luego vino la imitación fuera de Nueva York: las americanas se habían convertido en fumadoras.   

Philip Pearlstein

domingo, 13 de noviembre de 2011

SURREALISMO

PALACIO DE HIELO

María Luisa Arnaiz Sánchez

Visión, Odilon Redon

PALACIO DE HIELO

   Los charcos formaban un dominó decapitado de edificios de los que uno es el torreón que me contaron en la infancia de una sola ventana tan alta como los ojos de madre cuando se inclinan sobre la cuna.
   Cerca de la puerta prende un ahorcado que se balancea sobre el abismo cercado de eternidad, aullando de espacio. Soy yo. Es mi esqueleto del que ya no quedan sino los ojos. Tan pronto me sonríen, tan pronto me bizquean, tan pronto se me van a comer una miga de pan en el interior del cerebro. La ventana se abre y aparece una dama que se da polisoir en las uñas. Cuando las considera suficientemente afiladas me saca los ojos y los arroja a la calle.
   Quedan mis órbitas solas sin miradas, sin deseos, sin mar, sin polluelos, sin nada. Una enfermera viene a sentarse a mi lado en la mesa del café. Despliega un periódico de 1856 y lee con voz emocionada: “Cuando los soldados de Napoleón entraron en Zaragoza, en la Vil Zaragoza, no encontraron más que el viento por las desiertas calles. Solo en un charco croaban los ojos de Luis Buñuel. Los soldados de Napoleón los remataron a bayonetazos”.
Luis Buñuel

sábado, 12 de noviembre de 2011

ALADINO

LA PAGODA DE BABEL

Antonio Campillo Ruiz

El abismo, Alphonse Mucha

LA PAGODA DE BABEL
  
   Ese cuento del agujero en el suelo, que baja quién sabe hasta dónde, siempre me ha fascinado. Ahora es una leyenda musulmana; pero no me asombraría que fuera anterior a Mahoma. Trata del sultán Aladino; no el de la lámpara, por supuesto, pero también relacionado con genios o con gigantes. Dicen que ordenó a los gigantes que le erigieran una especie de pagoda, que subiera y subiera hasta sobrepasar las estrellas. Algo como la Torre de Babel. Pero los arquitectos de la Torre de Babel eran gente doméstica y modesta, como ratones, comparada con Aladino. Sólo querían una torre que llegara al cielo. Aladino quería una torre que rebasara el cielo, y se elevara encima y siguiera elevándose para siempre. Y Dios la fulminó y la hundió en la tierra abriendo interminablemente un agujero, hasta que hizo un pozo sin fondo, como era la torre sin techo. Y por esa invertida torre de oscuridad el alma del soberbio Sultán se desmorona para siempre.
Gilbert K. Chesterton

viernes, 11 de noviembre de 2011

CARTAS DE AMOR

TODAS AS CARTAS DE AMOR são

María Luisa Arnaiz Sánchez

Mei Fang

Todas as cartas de amor são
ridículas.
Não seriam cartas de amor se não fossem
ridículas.
Também escrevi em meu tempo cartas de amor,
como as outras,
ridículas.
As cartas de amor, se há amor,
têm de ser
ridículas.
Mas, afinal,
só as criaturas que nunca escreveram
cartas de amor
é que são
ridículas.
Quem me dera no tempo em que escrevia
sem dar por iso
cartas de amor
ridículas.
A verdade é que hoje
as minhas memórias
dessas cartas de amor
é que são
ridículas.
(Todas as palavras esdrúxulas,
como os sentimentos esdrúxulos,
são naturalmente
ridículas).
                                                                                                     Fernando Pessoa


Mei Fang


Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor
si no fuesen ridículas.
También en mi tiempo yo escribí cartas de amor,
como las demás,
ridículas.
Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.
Pero, al fin,
sólo las criaturas que nunca escribieron
cartas de amor
son las que son
ridículas.
Ojalá volviera al tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.
La verdad es que hoy
son mis recuerdos
de esas cartas de amor
los que son
ridículos.
(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas.)
                            Traducción de José Antonio Llardent

jueves, 10 de noviembre de 2011

MASCOTA

EPITAFIO DE UNA PERRA DE CAZA

Antonio Campillo Ruiz

Mujer con perro blanco, Lucian Freud

EPITAFIO DE UNA PERRA DE CAZA

   La Galia me vio nacer, la Conca me dio el nombre de su fecundo manantial, nombre que yo merecía por mi belleza. Sabía correr sin ningún temor a través de los más espesos bosques y perseguir por las colinas al erizado jabalí. Nunca las sólidas ataduras cautivaron mi libertad; nunca mi cuerpo, blanco como la nieve, fue marcado por la huella de los golpes. Descansaba cómodamente en el regazo de mi dueño o de mi dueña y mi cuerpo fatigado dormía en un lecho que me habían preparado amorosamente. Aunque sin el don de la palabra, sabía hacerme comprender mejor que ningún otro de mis semejantes y, sin embargo, ninguna persona temió mis ladridos. ¡Madre desdichada! La muerte me alcanzó al dar a luz a mis hijos. Y, ahora, un estrecho mármol cubre la tierra donde yo descanso.
Petronio

miércoles, 9 de noviembre de 2011

¡JODER!

LA MATRONA DE ÉFESO

María Luisa Arnaiz Sánchez

Serie “Viudas”, Mincho

   Había en Éfeso una matrona con tal fama de honesta que hasta venían las mujeres a conocerla desde países vecinos. Esta matrona perdió a su esposo y no se contentó entonces con ir detrás del cuerpo con los cabellos en desorden, como es costumbre entre el vulgo, ni con golpearse el pecho desnudo ante los ojos de todos, sino que fue detrás de su finado marido hasta su tumba y, luego de depositarlo según la usanza de los griegos en el hipogeo, se consagró a velar el cuerpo y a llorarlo día y noche. Sus padres y familiares no pudieron hacerla cejar en esa actitud que, llevada a la desesperación, la haría morir de hambre. Hasta los magistrados, rechazados, se marcharon también y aquella mujer de singular ejemplaridad y llorada por todos, llevaba ya cinco días sin probar bocado. La acompañaba una sirvienta muy fiel que compartía su llanto y reanimaba la lamparilla que alumbraba el sepulcro cuando comenzaba a apagarse. En la ciudad no se hablaba de otra cosa que no fuera de esta abnegación, y hombres de toda condición social la daban como ejemplo único de castidad y amor conyugal.

Serie “Viudas”, Mincho

   En ese tiempo el gobernador de la provincia ordenó crucificar a varios ladrones cerca de la cripta donde la matrona lloraba sin interrupción la reciente muerte de su marido. Durante la noche siguiente a la crucifixión, un soldado que vigilaba las cruces para impedir que alguno desclavase los cuerpos de los ladrones para sepultarlos, notó una lucecita que titilaba entre las tumbas y oyó los lamentos de alguien que lloraba. Llevado por la natural curiosidad humana, quiso saber quién estaba allí y qué hacía. Bajó a la cripta y, descubriendo a una mujer de extraordinaria belleza, quedó paralizado de miedo, creyendo hallarse frente a un fantasma o una aparición. Pero cuando vio el cadáver tendido, las lágrimas de la mujer y su rostro rasguñado, se fue desvaneciendo su propia impresión, dándose cuenta de que estaba ante una viuda que no hallaba consuelo. Llevó a la cripta su magra cena de soldado y comenzó a animar a la doliente para que no se obstinara con aquel dolor superfluo, ni desgarrara su pecho con lamentos que de nada iban a servir, diciéndole que todos tenemos el mismo final y la misma morada, así como las demás cosas con las que las mentes desquiciadas recuperan el juicio. Mas ella, afectada por el consuelo del desconocido, se golpeó el pecho con mayor vehemencia, se arrancó los cabellos y los colocó encima del cuerpo yacente. El soldado, sin desanimarse, insistió, tratando de hacerle probar su cena. Al fin la sirvienta, tentada por el aroma del vino, no pudo resistir la invitación y alargó la mano a lo que les ofrecía, y, cuando recobró las fuerzas con el alimento y la bebida, comenzó a minar la resistencia de su señora diciéndole:

Serie “Viudas”, Mincho

   “¿De qué te servirá todo esto? ¿Qué ganas con dejarte morir de hambre o enterrada, entregando tu alma antes que el destino la pida? Los despojos de los muertos no piden locuras semejantes. Vuelve a la vida. Deja de lado tu error de mujer y goza, mientras sea posible, de la luz del cielo. El propio cuerpo que ahí yace debe aconsejarte que vivas”.
   Por lo demás, ya sabéis lo que suele tentar a una persona con la panza llena. Con la misma zalamería con la que el soldado había conseguido que la señora siguiese viviendo, puso manos a asaltar su castidad. Y el joven no se le antojaba a la casta hembra ni feo ni carente de labia, mientras que la criada  le conciliaba su gracia, diciéndole machaconamente:
   “¿Vas a resistirte también a un amor que te agrada? ¿Para qué detenerte más?” La mujer no se abstuvo tampoco de esa parte del cuerpo y el soldado tuvo dos triunfos. Se acostaron juntos no sólo esa noche sino también el día siguiente y el otro, cerrando bien las puertas de la cripta de modo que si pasase por allí tanto un familiar como un desconocido, creyeran que la fiel mujer había muerto sobre el cadáver de su esposo. El soldado, fascinado por la hermosura de la mujer y por lo misterioso de estos amores, compraba de todo lo mejor que su bolsa le permitía y al caer la noche lo llevaba al sepulcro. Pero he aquí que los parientes de uno de los ladrones, notando la falta de vigilancia nocturna, descolgaron su cadáver y lo sepultaron. El soldado, al hallar al otro día una de las cruces sin muerto, temeroso del suplicio que le aguardaría, comunicó a la mujer lo que había ocurrido, así como que no iba a esperar la sentencia del juez, sino que con la espada haría justicia a su abandono. Una vez muerto, ella solo tenía que ponerlo junto al cadáver se su marido. Pero la mujer, tan compasiva como virtuosa, le respondió:
   “No permitan los dioses que yo contemple al mismo tiempo la muerte de los dos hombres que más quiero. Prefiero colgar al muerto que matar al vivo”.
   Conforme a estas palabras, mandó sacar el cuerpo de su esposo del sepulcro y clavarlo en la cruz vacía. El soldado se aprovechó de la martingala de tan espabilada mujer y al día siguiente el pueblo se preguntaba admirado de qué manera había subido el muerto a la cruz.
Petronio – “El satiricón”

Serie “Viudas”, Mincho

   Esta historia misógina, documentada en Esopo y en Fedro antes que en Petronio, parece ser oriental. Su difusión fue extraordinaria, utilizándose desde los púlpitos para fustigar la condición femenina, pero simultáneamente se elaboraron nuevas versiones populares, como “Cele qui se fist foutre sur la fosse de son mari”, un fabliau del XIII que añadía una buena dosis de lujuria a la conducta de la mujer. En él un sirviente asegura a su amo que el llanto de la desconsolada viuda es fingido y, mientras el caballero se esconde, el criado se acerca a la joven y le dice que ha matado a su mujer “en foutant” (jodiendo). La petición de la viuda no se hace esperar: quiere morir del mismo modo. Cosa a la que accede el muchacho con sumo placer.

 Le jardin de la France, Max Ernst

martes, 8 de noviembre de 2011

UNA PINTORA QUE TRATABA DE LIBERARSE

DORA MAAR

Antonio Campillo Ruiz

Retrato de Dora Maar, Picasso

   Picasso - Yo pongo en mis cuadros todo lo que amo…Un cuadro no vive más que por aquel que lo mira…
   Dora - ¿Me enseñará a comprenderlos?
   Picasso - ¡Oh no, de ninguna manera! Todo el mundo quiere comprender la pintura. ¿Por qué no tratan de comprender el canto de los pájaros, el secreto de las flores?

   Henriette Markovitch (1907-1997), Dora por sugerencia de Henri Cartier-Bresson, fue una fotógrafa de gran independencia intelectual y artística, que se sumó al grupo surrealista parisino y al movimiento Nueva Fotografía. De fuerte personalidad, bella y admirada por sus coetáneos, dejó de interesar a Picasso cuando Françoise entró en la vida del pintor. “Desapareció” después de su relación con el genio (“Yo no fuí la amante de Picasso; él sólo fue mi amo”, dijo) y murió olvidada en París.

SU OBRA

Assia, nu sur la fourrure

Silence

Mendiant aveugle

Candelabro

Cuarteto de ciegos


Leonor Fini



Mercado de la Boquería


“En lo profundo de Dora Maar, fotógrafa, había una pintora que trataba de librarse” - Picasso

“Guernica”, Picasso (Dora Maar porta el quinqué) 

lunes, 7 de noviembre de 2011

EL ESPACIO SIN LA NASA

EL TERCER PAÍS

Antonio Campillo Ruiz


   Corría el año 1979 cuando Tom Wolfe relató en “The Right Staff” la historia de los primeros vuelos espaciales tripulados. Su obra abrió los ojos a la mayoría de los norteamericanos ya que reveló el tremendo riesgo a que se exponían los astronautas en cada vuelo de la National Aeronautics and Space Administration, NASA. Los estadounidenses confiaban en que la seguridad sería una ineludible preocupación del programa de vuelos espaciales de su país y Wolfe vino a sacarlos de su error, demostrando que la seguridad que se aplicaba por la agencia espacial era ridícula. En 1983 la obra del americano fue adaptada al cine con el mismo nombre, aunque entre nosotros se llamó “Elegidos para la gloria” de Philip Kaufman, 1983.


   El programa Mercury fue el primer programa espacial tripulado de los norteamericanos y comenzó el 7 de octubre de 1958, un año y tres días después de que los soviéticos lograran poner en el espacio el primer satélite artificial: el Sputnik I. Alan B. Shepard se convirtió en 1961 en el primer norteamericano que hizo un vuelo suborbital -5 de mayo-, aunque el gobierno, dada la primacía soviética, lo hizo pasar por un vuelo espacial. Cuando el 28 de enero de 1986, a los setenta y tres segundos de despegar, el transbordador Challenger explotó muriendo sus siete tripulantes, el mundo quedó estupefacto. Con más razón los EEUU porque, durante los veinticinco años pasados desde el viaje de Shepard, no había ocurrido ninguna muerte. Los norteamericanos no sospechaban que la NASA ahorraba en seguridad.


   Pero es que en 2003, cuando el transbordador Columbia estaba a dieciséis minutos de aterrizar, los ojos atónitos de los observadores pudieron ver la desintegración del mismo, que, como era tradicional, llevaba siete pilotos a bordo. Aunque las causas técnicas de los dos accidentes fueron distintas, ambos se debieron a la estructura de la agencia espacial. Antes de ocurrir dichos accidentes, la denuncia de problemas latentes que habían formulado científicos y contratados no sirvió de nada, pues los administradores de la NASA se negaron a contemplarlos sin que hubiera pruebas irrefutables de ellos por las consecuencias político-económicas que acarrearían.


  A) Caso Challenger. Los ingenieros de la empresa Morton Thiokol, que había construido el cohete de combustible sólido -SRB-, venían advirtiendo sobre el hecho de que las bajas temperaturas reducían la resistencia de los anillos de caucho que sellaban las juntas y ni la NASA ni Morton Thiokol buscaron solución a este problema. El día que se lanzó el Challenger una cámara de infrarrojos fortuitamente enfocó al SBR y reveló que, a causa de la ola de frío que recorría Florida, una de las juntas se encontraba a 13 grados bajo cero, pero los responsables de la estructura de lanzamiento no tenían entre sus tareas medir la temperatura del acelerador, de modo que no informaron de este detalle.


   B) Caso Columbia. Buena parte de los ingenieros habían hecho hincapié en la posibilidad de que la espuma empleada para aislar externamente los tanques propulsores pudiera desprenderse en el lanzamiento y la directiva de la NASA asumió este problema como inevitable. Vistas las imágenes del lanzamiento a las veinticuatro horas del despegue, se observó que una pieza de espuma aislante del tanque externo de combustible se había soltado y posiblemente había golpeado el ala izquierda. Los ingenieros pidieron utilizar los servicios de Defensa para evaluar los hipotéticos daños y la NASA desestimó la petición y simplemente utilizó un programa de sofware sobre predicción de daños.



   El comité de investigación del accidente del Columbia llegó a la conclusión de que la misión de rescate en órbita hubiera sido arriesgada pero no imposible. Esta falta de seguridad, los accidentes descritos y, posiblemente, un gasto de proporciones inadmisibles en el momento actual, han precipitado el fin de los vuelos con naves espaciales norteamericanas. La decepción mundial ha sido muy importante. Sin embargo, la estación espacial internacional puede proseguir sus investigaciones porque otros países, aparentemente sin conocimientos ni tecnología para tomar el relevo a Norteamérica, financian proyectos que podrán continuar su proceso a favor de sus nuevos albaceas.


La noticia del día 2 de noviembre del año en curso así lo demuestra:

Hoy fue uno de esos días que rara vez se repiten, y es que, por primera vez, China logró un acoplamiento en el espacio, además del acoplamiento realizado entre la nave Progress y la Estación Espacial Internacional. Es decir, dos acoplamientos que tuvieron como protagonistas a dos estaciones espaciales.


El primer acoplamiento ocurrió hoy a las 11:41 UTC, entre la Progress M-13M y la ISS, tres días después del lanzamiento de la nave de carga. La nave llevó a la estación espacial casi 3 toneladas de alimento, combustible y suministros para los astronautas.


El segundo acoplamiento del día correspondió a la nave Shenzhou-8 y la estación espacial Tiangong-1, lo que es todo un logro para China. Este acoplamiento ocurrió a las 17:30 UTC, a unos 343 kilómetros sobre la superficie de la Tierra.

Con este acoplamiento, China ha dado muestra de las capacidades de su tecnología, convirtiéndose además en el tercer país en realizar un acoplamiento entre dos naves espaciales. El objetivo chino es construir una estación orbital para 2020, el mismo año en que sería retirada la ISS.

Los dos vehículos permanecerán acoplados durante 12 días. Cumplido este periodo, las naves se separarán para llevar a cabo otro acoplamiento, esto con el objetivo de ganar experiencia y confianza en condiciones diferentes a las del primer acoplamiento.





NOTA: Todas las fotografías pertenecen a publicaciones libres de la NASA excepto las dos que se encuentran insertadas en la noticia final.

sábado, 5 de noviembre de 2011

LA CENA QUE RECREA Y ENAMORA

CENA CON LUCRECIA Y ORIANA

María Luisa Arnaiz Sánchez

Girlfriends, Gustav Klimt

   Recordemos la estrofa décimo tercera del “Cántico espiritual” de san Juan de la Cruz:

¡Apártalos, Amado,
que voy de buelo! Buélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma
al ayre de tu buelo, y fresco toma.

   Decía en mi página de 24 de octubre pasado, “García Lorca y el ciervo vulnerado”, que, según el desarrollo del poema, la unión de los amantes se producía en ese momento puesto que “buelo” era el acto de la posesión. Esta aseveración está fuera de duda por el testimonio de la Amada en la estrofa antepenúltima del Cántico: “y luego me darías / allí tú, vida mía, / aquello que me diste el otro día”. Pues bien, a partir de la décimo tercera estrofa todo lo que se expresa en el poema es un “después”, justificado por los tiempos verbales y por la evolución del argumento. En este sentido me quiero detener en las estrofas décimo cuarta y décimo quinta dado que, tras la excitación previa al encuentro y consumado el abrazo amoroso, se desgrana la calma natural de la satisfacción:

Mi Amado las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas estrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los ayres amorosos,

la noche sosegada
en par de los levantes del aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.

   Y de entre esa retahíla gozosa hoy me quedo con el tema de la cena, “complemento casi indispensable en las relaciones amorosas, bien sea después de la unión como en la “Historia de duobus amantibus” de Eneas Silvio, o antes de ella, como en el “Amadís” dice Domingo Ynduráin.

 Lady with fan, Gustav Klimt, Gustav Klimt

   Eneas Silvio Piccolomini, Pío II desde 1458 hasta 1464, fue un prestigioso y mundano diplomático (“He conocido y amado a muchas mujeres…pero en cuanto las conseguía me causaban gran fastidio”) que abrazó la carrera eclesiástica, cumplidos los cuarenta. De sus obras fue muy conocida “Historia de los dos amantes”, relato erótico del que abominó siendo papa. Deleitémonos con este pasaje de la obra sobre el tema elegido: 

   “Llegaba la hora prescrita. Euríalo, feliz a pesar de los problemas pasados, sube por el muro, entra por la ventana abierta y encuentra a Lucrecia sentada junto al fuego, esperando con las viandas preparadas. Cuando vio a su enamorado, se levantó y lo abrazó. Se hacen caricias, se dan besos, ponen rumbo a Venus a toda vela: ora Ceres ora Baco relevan a la extenuada Citerea por la navegación. Apenas una hora feliz había pasado…” cuando llega el marido y Lucrecia vuelve a cenar con él. (Venus, Ceres y Baco son metonimias por “hacer el amor”, “comer” y “beber” respectivamente; Citerea es el nombre dado a Venus por la isla a la que se dirigió tras su nacimiento.)

Portrait of Baroness Elisabeth Bachofen-Echt, Gustav Klimt

   En cuanto al amante por antonomasia de las Letras españolas, Amadís de Gaula, aunque no he dado con el fragmento citado por Ynduráin, he aquí un episodio similar:

   “Oriana se acostó en el manto de la doncella en tanto que Amadís se desarmaba, que bien menester lo había y...desarmado…tornó a su señora y cuando así la vio tan hermosa y en su poder, habiéndole ella otorgado su voluntad, fue tan turbado de placer y de empacho, que sólo mirar no la osaba, así que se puede bien decir que en aquella verde hierba, encima de aquel manto, mas por la gracia y comedimiento de Oriana, que por la desenvoltura ni osadía de Amadís, fue hecha dueña la más hermosa doncella del mundo…Así estuvieron de consuno con aquellos autos amorosos…hasta que…llamando la doncella dieron buena orden de aderezar cómo comiesen, que bien les hacía menester”.

Portrait of Friedericke Maria Beer, Gustav Klimt

   Nada más natural que reponer fuerzas tras cada desfallecimiento amoroso, ¿verdad? Pues confieso que no por desconocerlo deja de irritarme el comentario canónico al Cántico: “Es de saber que en la divina Escritura este nombre cena se entiende por la visión divina…”, ya que san Juan se basó en el “Cantar de los cantares” para hacer la excelsa transposición del amor humano al divino.

El beso, Gustav Klimt

viernes, 4 de noviembre de 2011

VULNERABILIDAD


EL BUITRE

Antonio Campillo Ruiz

Tríptico de Prometeo, Kokoschka

EL BUITRE

   Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego proseguía la obra. Pasó un señor, nos miró un rato y me preguntó por qué toleraba yo al buitre.
   - Estoy indefenso -le dije-, vino y empezó a picotearme, yo le quise espantar y hasta pensé en torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuertes y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies: ahora están casi hechos pedazos.
   - No se deje atormentar -dijo el señor-, un tiro y el buitre se acabó.
   -¿Le parece? -pregunté-, ¿quiere encargarse usted del asunto?
   - Encantado -dijo el señor-; no tengo más que ir a casa a buscar el fusil, ¿puede usted esperar media hora más?
   - No sé -le respondí- , y por un instante me quedé rígido de dolor; después añadí: por favor, pruebe de todos modos.
   - Bueno -dijo el señor-, voy a apurarme.
   El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado errar la mirada entre el señor y yo. Ahora vi que había comprendido todo: voló un poco, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y como un atleta que arroja la jabalina encajó el pico en mi boca profundamente. Al caer de espaldas sentí como una liberación; que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre irreparablemente se ahogaba.
Franz Kafka

miércoles, 2 de noviembre de 2011

LA MÚSICA CALLADA Y LUIS CERNUDA

ESPACIO INTERIOR

María Luisa Arnaiz Sánchez

Venus de Urbino, Tiziano

   En “Juan de la Cruz. Silencio y creatividad” afirma Rosa Rossi que el primer carmelita descalzo de Teresa Sánchez de Ahumada tuvo “la pasión por la soledad”, lo que irritaba a la santa de Ávila y a sus compañeros que lo apodaron “lima sorda” y “agua mansa”; ahora bien, en san Juan esa pasión era “la clausura fecunda donde poder reencontrarse, un lugar de recogimiento”. Ese estar solo significaba distanciarse de lo mundano con el fin de adquirir un espacio interior, en el que se diera la receptividad pura, en el que se revelara lo numinoso y tuviera lugar el encuentro con el Amado en la mayor pasividad. Dice el santo en “Noche oscura”: “ordinariamente…da al alma inclinación y gana de estarse sola y en quietud, sin poder pensar en cosa particular ni tener gana de pensarla: y entonces, si a los que esto acaece se supiesen quietar…sentirían delicadamente aquella refección interior; la cual es tan delicada, que…si se tiene gana o cuidado en sentirla, no la siente, porque…ella obra en el mayor ocio y descuido del alma; que es como el aire, que, en queriendo cerrar el puño, se sale”.

Amor sagrado y amor profano (detalle), Tiziano

   La capacidad de aislamiento de Juan de Yepes, con episodios como el de abandonar el altar sin haber terminado de celebrar misa,  es muestra de que la soledad y el silencio no son en él los tópicos de la “vida retirada”, sino una tendencia que es necesario cultivar para reflexionar profundamente y para la que no cabe distracción posible pues, perdida la abstracción, ocurre lo que les sucede a las plantas aromáticas según dice en “Subida al monte Carmelo”, que “desenvueltas van perdiendo la fragancia y fuerza de su olor”. Esa soledad, descrita bajo la imagen del “pájaro solitario” con los rasgos siguientes: “La primera, que se va a lo más alto; la segunda, que no sufre compañía; la tercera, que pone el pico al aire; la cuarta, que no tiene determinado color; la quinta, que canta suavemente”, es la condición imprescindible para pensar en lo Absoluto, para el encuentro con el Amado.

Amor sagrado y amor profano, Tiziano

   En las estrofas trigésimo quinta y décimo quinta del “Cántico espiritual” san Juan refleja el tema de la soledad, “recreado…de modo original…por estar vinculado explícitamente a la experiencia mística” a decir de la hispanista italiana, como sigue:

En soledad vivía,
y en soledad ha puesto ya su nido,
y en soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido. 

la noche sosegada
en par de los levantes del aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.

 
Venus recreándose con el amor  y la música, Tiziano

    Los oxímoros “la música callada” y “la soledad sonora” recuerdan el “hablando silencioso” de Cernuda en su poema “Ninfa y pastor, por Ticiano”, de cuya lectura se deduce la atención que el sevillano dedicó al abulense. Tanto en san Juan como en Luis Cernuda la escritura se percibe como una suspensión de la vida y eso es lo que sugiere el arrobamiento de los personajes del cuadro de Tiziano, que parecen ajenos a la destrucción del mundo circundante.

Ninfa y pastor, Tiziano

   Si Tiziano sabe transmitir la presencia a través de la carne de la muchacha en “Ninfa y pastor” es porque proyecta en el cuadro su deseo. Asimismo Cernuda proyecta su creatividad y su interés por la belleza física en el texto aludido y no renuncia a sus deseos al igual que el pintor renacentista pero, a diferencia del santo cuyo deseo se proyecta en lo trascendental, se siente solo según se deduce de la primera estrofa. Su postura vital es para mí muy atractiva por fundir estoicismo y epicureísmo. El poema comienza así:
 
Lo que mueve al santo,
la renuncia del santo
(niega tus deseos
y hallarás entonces
lo que tu corazón desea),
son sobrehumanos. Ahí te inclinas y pasas,
porque algunos nacieron para santos
y otros para ser hombres.

Acaso cerca de dejar la vida,
de nada arrepentido y siempre enamorado,
y con pasión que no desmienta a la primera,
quisieras, como aquel pintor viejo,
una vez más representar la forma humana, 
hablando silencioso con ciencia ya admirable.

Venus recreándose con el amor  y la música (detalle), Tiziano
(Obsérvense el ciervo, la pareja de enamorados y la fuente)

martes, 1 de noviembre de 2011

EXPERIENCIAS

El momento más grave de la vida

María Luisa Arnaiz Sánchez

The Thief on the Cross, Lovis Corinth

EL MOMENTO MÁS GRAVE DE LA VIDA

   Un hombre dijo:
   - El momento más grave de mi vida estuvo en la batalla del Marne cuando fui herido en el pecho.
   Otro hombre dijo:
   - El momento más grave de mi vida ocurrió en un maremoto de Yokohama, del cual me salvé milagrosamente, refugiado bajo el alero de una tienda de lacas.
   Y otro hombre dijo:
   - El momento más grave de mi vida acontece cuando duermo de día.
   Y otro dijo:
   - El momento más grave de mi vida ha estado en mi mayor soledad.
   Y otro dijo:
   - El momento más grave de mi vida fue mi prisión en una cárcel de Perú.
   Y otro dijo:
   - El momento más grave de mi vida es el haber sorprendido de perfil a mi padre.
   Y el último hombre dijo:
   - El momento más grave de mi vida no ha llegado todavía.

César Vallejo
NOTA: CUENTO PROGRAMADO.