LA LOZANA ANDALUZA
María Luisa Arnaiz Sánchez
Tres mujeres, Otto Dix
FRAGMENTO
Era una judía vieja de noventa años y tenía dos nueras, mujeres burlonas, y venían a su suegra cada mañana y decían: ¡Buenos días, señora! Y respondía ella: Vosotras tenéis los buenos días y habéis las buenas noches.
Y como ellas veían esta respuesta siempre, dijeron a sus maridos: Vuestra madre se quiere casar.
Decían ellos: ¿Cómo es posible?
Decían ellas: Casadla y veréis que no dice que no.
Fueron y casáronla con un judío viejo y médico. ¿Qué hicieron las nueras? Rogaron al judío que no la cabalgase dos noches. Él hízolo así, que toda la noche no hizo sino contarle las deudas que tenía.
Vinieron las nueras otro día y dijo la vieja: ¿Qué quiero hacer de este viejo, que no es bueno sino para comer y tiene más deudas que dineros, y será menester que me destruya a mí y a mis hijos?
Fueron las nueras al judío y dijéronle que hiciese aquella noche lo que pudiese. Y él, como era viejo, caminó y pasó tres colchones.
Viniendo la mañana, vienen las nueras y dicen a la suegra: ¡Señora, albricias!, que vuestros hijos os quieren quitar este judío, pues que tanto debe.
Respondió la vieja: Mirad, hijas, la vejez es causa de sordera, que yo no oigo bien. ¡Que le deben a él, que le deben! ¡Que él no debe a nadie!
Atribuido a Francisco Delicado


















































