sábado, 30 de mayo de 2015

LA ANGUSTIA DE LEONCIO

MALA SUERTE
  
Antonio Campillo Ruiz

 La indiferencia

   Desde el paradero del bus Leoncio observa los esfuerzos de un hombre por permanecer asido a la viga de un edificio. Algunos automóviles se detienen y los transeúntes empiezan a agruparse, y ya en calidad de testigos susurran palabras apresuradas sin atreverse a emitir un presagio. Angustiado, Leoncio piensa en que el bus puede venir sin asientos libres y, abstraído, recorre con la mirada el trayecto del hombre desde la viga hacia el suelo. Cuando el bus aparece, Leoncio sube de prisa y busca sin éxito un puesto vacío. Mala suerte, piensa.

Luis Fayad


miércoles, 27 de mayo de 2015

CUANDO EL FIN ES EL PRINCIPIO

CONVERSACIONES CON MI HIJA LAURA  XVI  

Antonio Campillo Ruiz


 - Estoy seguro, Laura, de que disfrutar de un final, de un desenlace que ha provocado un sinnúmero de emociones mediante imperceptibbles causas -no es preciso especificarlas-, debe ser considerado como la parte más importante de una historia que mece con mimo la sensibilidad.

 - Sí, es posible, papi, pero quizás muchas personas prefieran encontrar un suceso que les haga sentir con intensidad algo insólito, la sorpresa escondida, el abrazo inesperado, y crean que, conociéndolo de antemano, se destruirán las expectativas que se han planteado. Recuerda el ejemplo de “Testigo de cargo” de Billy Wilder, 1957, por cierto, una de tus películas favoritas, donde se indicaba a los espectadores que no contasen el final a sus amigos.

 - Tu argumento es bueno pero creo que no está completo. Veamos por qué. Para sentir con pasión lo que cada espectador capta fílmicamente, el final de una historia narrada cinematográficamente debe ser el lógico punto y aparte, ¡ojo! punto y aparte, para los espectadores que hayan seguido con la atención que merece la obra -si la merece- la continuidad de “su” película, “su” relato, “su” persistencia espacio temporal. Por ello, no debe importar, al contrario puede ser un aliciente, saber cómo se alcanza un momento tan crucial y a veces tan sencillo. Podemos comentar algunos ejemplos. 
En “Un homme et une femme”, “Un hombre y una mujer” de Claude Lelouch, 1966, Jean-Louis Trintignant enseñó a conducir, con su Ford Mustang, a toda una generación entusiasmando con el que fue famoso Rayle de Montecarlo en pleno invierno y Anouk Aimée, una mujer muy expresiva envuelta por circunstancias contra las que se rebelaba, fue el icono de la mujer que empezaba a poder expresar libremente sus sentimientos. Este principio en el que, tras miles de kilómetros en tensión competitiva, un hombre alcanza a la mujer que ama, arrasó los cimientos de una sociedad pacata y anatemizada por visualizar la transgresión. Este fin no es tal, es el principio de la satisfactoria sensación fílmica que el espectador venía percibiendo a lo largo de toda la exposición cinematográfica de la historia relatada. 

Es muy importante visualizar la secuencia a plena pantalla y con buen sonido.


 - Bueno, papi, creo que has cogido muy pocos pelos de la melena del león porque te puede morder: no siempre sucede lo que dices. No todas las películas poseen ni una potente imagen ni una música que la refuerce tanto como esta. Sus premios la delatan porque fue premio a casi todo en su año de realización e incluso por la OCIC, una oficina católica, a pesar de ser condenada, secuestrada, censurada y recortada, en esta España de peineta de aquel tiempo.
 - Laura, aun teniendo razones que son debidas, en muchas ocasiones, al desconocimiento del lenguaje cinematográfico, y en otras simplemente a la pasividad ante tal lenguaje como exponente de una sociedad real, en películas actuales, de realización compleja y cuasi perfecta, también se produce este fenómeno. Veamos “Babel” de Alejandro González Iñárritu, 2006. 
Este “principio” es idéntico al que describo en el caso anterior. Probablemente, la música de Gustavo Santaolalla es tan importante como la de Francis Lai  pero en esta producción la diferencia es su armonía dura, potente, entremezclada con los planos y significado de los mismos, narrando, a la vez que silenciando, los diálogos, introduciéndose en el espectador con la energía de su aparente y singular sencillez. Es innecesaria la reiteración de lo expuesto anteriormente pero quizás sí, un poco de refuerzo para quienes no la han visionado con la atención que merece.  Y te recuerdo, Laura,  que esta película también ganó una gran cantidad de premios importantes en el año de su realización. No son significativos en ninguno de los dos ejemplos que tratamos. Recuerda una frase de la crítica sobre ella de A. O. Scott en The New York Times: "Al final “Babel”, como la torre en el libro del Génesis, es una magnífica ruina, un monumento incompleto a su propia ambición ilimitada. Pero allí, sobre el paisaje, resulta una realidad alarmante e imponente. Es una locura, y también, perversamente, una maravilla."

Siempre debemos tener en cuenta que un buen final debe ser tan consecuente con el desarrollo de la obra como imprescindible para la comprensión indiscutible de su coherencia.

Antonio Campillo Ruiz

Es muy importante visualizar la secuencia a plena pantalla y con buen sonido.


domingo, 24 de mayo de 2015

CUAJANDO REBELDÍAS

LAS HERIDAS DEL TIEMPO

Antonio Campillo Ruiz

Helena Nelson Reed


TRAYECTO

Te levantas,
bostezas,
por la calle caminas,
aligeras el paso,
te detienes
a cuatrocientos metros de tu casa.

Guardas cola, bostezas,
con torpe disimulo te secundan
macilentos suspiros a tu espalda,
delante de tus ojos
que alguien mira
-milagro-.
Espejismo fugaz: no era a ti sino a ella
a quien miraba,
veinte años más joven,
resplandeciente, intacta, victoriosa,
partidaria sin lucha de sí misma,
a un palmo de distancia de tu cuerpo
mas tan lejos no obstante
de todos esos rostros,
que tanto te recuerdan lo que eres.

Te agolpas a la puerta,
subes los dos peldaños,
al conductor le tiendes
el bonotransporte con tu foto
cuando te llega el turno,
de vuelta a la oficina o a tu casa,
o a este mismo autobús
que enlaza
tus días con tus noches
seis veces por semana,
once meses al año, durante cuatro décadas.

La joven,
cuya presencia ofende a estas alturas
-no seamos hipócritas: tanta belleza hiere-,
traquetea a tu lado al compás de los frenos,
rumorosa, dispersa,
los oscilantes senos a la vista.

Sólo entonces te asalta,
la velada certeza toma cuerpo:
“cada día es el último” -te dices-;
“no desdeñes
estos veinte minutos de trayecto”:
la antesala de las cuarenta teclas,
las luces fluorescentes,
los reparos,
el menú de las dos, pespunteado
de palabras triviales,
en primera persona rubricadas
cada cuatro segundos,
el pertinaz letargo,
la modorra,
que hace bailar las cifras
del impávido extracto
con el que caminas al filo de las siete.

Vuelves sobre tus pasos,
el recorrido inverso emprendes
cuajando rebeldías
-mariposas urbanas-;
ralentizas la marcha a tiempo de perderlo:
podrías ir andando,
detenerte en el parque,
atreverte a sentir
a qué distancia de los besos
te hallas
un martes por la noche,
a qué distancia de los sueños te hallas.

De “Hasta mudar en nada”, María Jesús Mingot

Helena Nelson Reed

jueves, 21 de mayo de 2015

ABECEDARIO: A

AMALIA

Antonio Campillo Ruiz

Tomasz Setowski
A Amalia

   Amalia, como cada mañana, apreció el intenso calor al sentir la mano de la Vida sobre su rostro arrebolado, suave, huesudo, de un rotundo atractivo. Hablaba con la Vida con una soltura muy amistosa y le contaba sus pormenorizadas crónicas cotidianas mientras paseaba con ella, susurrándole quedo, muy quedo, los sueños que sólo conocía ella, los anhelos perdidos y los que esperaba con ansia porque se producirían de forma inmediata. Mimaba a su amiga, la Vida, tanto, tanto, que apreciaba que la recompensaba con una sonrisa larga, tan larga como todos los días que paseaban sin rumbo respirando el olor a heno recién cortado y al poderoso, áspero pero reconfortante, aroma que, cabalgando sobre el viento, viajando perennemente desde el mar hasta el alto acantilado en el que se desenvolvía su feliz y plácida existencia, limpiaba sus pulmones todos los días.

Tomasz Setowski

   Amalia sabía que jamás sería abandonada por su amiga, que siempre le devolvía con aprecio y gracejo esos momentos de confidencias que compartían. Era tan generosa con ella que hasta le infundía una infinita alegría cuando se encontraba triste, gracia si sentía pena, amor cuando se enfadaba y una luminosa sonrisa que era la admiración de todos sus amigos. Sólo ella le  proporcionaba tanta confianza, tanta dulzura cuando tenía que convivir con algunas personas un poco toscas, enfurruñadas, frías y que no querían acercarse al calor de la lumbre que no tenía miedo a morir si proporcionaba a todos los vecinos la energía necesaria para ser comprensivos, humanos.

 Tomasz Setowski

   Amalia se preocupaba mucho por estas personas. Las temía y a la vez le atraían. Sentía que podía presentarles a su amiga y procurar que paseasen juntos como lo hacía ella. Estaba convencida de que si lo hiciesen, cambiarían su tosquedad y se iluminarían con la energía que no poseían. Su timidez, en muchas ocasiones, le jugaba malos momentos. No, no se atrevía a hablarles de aquella amiga con la que paseaba sin descanso, podían enfadarse y entonces se asustarían. Todos huirían los unos de los otros sin razón alguna, tan solo por la desesperanza del desconocimiento y la incomunicación.

Tomasz Setowski

   Amalia sentía un anhelo, un deseo, una necesidad, tantos y tantos sentimientos encontrados hacia su amiga la vida que imaginaba que su amistad, su cariño, su amor eran como el caudal transformado en torrente de un gran río que se desborda, mezclándose serenamente  con las aguas del mar, no sabiendo donde está el agua salada y donde está la dulce. Así vivían su amor, dos fuerzas, dos torrentes, dos elementos distintos pero que sin pretenderlo ni forzarlo ensamblan y se mezclan a la perfección, logrando un tercer compuesto único y difícilmente visible a los ojos de aquellos que no quieren, saben ni pueden amar su propia realidad.


Antonio Campillo Ruiz

Tomasz Setowski

lunes, 18 de mayo de 2015

UNÁNIME ATRACCIÓN

EL IMÁN

Antonio Campillo Ruiz

 Laimonas Smergelís

   Había una vez un imán y en el vecindario vivían unas limaduras de acero. Un día, a dos limaduras se les ocurrió bruscamente visitar al imán y empezaron a hablar de lo agradable que sería esta visita.

   Otras limaduras cercanas sorprendieron la conversación y las embargó el mismo deseo. Se agregaron otras y al fin todas las limaduras empezaron a discutir el asunto y gradualmente el vago deseo se transformó en impulso. ¿Por qué no ir hoy?, dijeron algunas, pero otras opinaron que sería mejor esperar hasta el día siguiente. Mientras tanto, sin advertirlo, habían ido acercándose al imán, que estaba muy tranquilo, como si no se diera cuenta de nada. Así prosiguieron discutiendo, siempre acercándose al imán, y cuanto más hablaban, más fuerte era el impulso, hasta que las más impacientes declararon que irían ese mismo día, hicieran lo que hicieran las otras. Se oyó decir a algunas que su deber era visitar al imán y que hacía ya tiempo que le debían esa visita. Mientras hablaban, seguían inconscientemente acercándose.

   Al fin prevalecieron las impacientes, y en un impulso irresistible la comunidad entera gritó:

   – Inútil esperar. Iremos hoy. Iremos ahora. Iremos en el acto.

   La masa unánime se precipitó y quedó pegada al imán por todos lados. El imán sonrió, porque las limaduras de acero estaban convencidas de que su visita era voluntaria.

Óscar Wilde

 Laimonas Smergelís

jueves, 14 de mayo de 2015

GENEROSIDAD ILUMINADA

ASÍ TE SIENTO

Antonio  Campillo Ruiz

Dorina Costras

   Multicolor cuando despiertas de tu descanso reparador después de soñar, cuando bailas escuchando la música que siempre te acompaña, cuando expandes tu magia que, desde tu tierna juventud te disfrazó de bailarina, cuando me amas entre flores blancas y rojas, cuando las cuerdas de un violín y un arpa son acariciados con unas manos semejantes a las tuyas, delicadas y suaves, cuando eres adorada como diosa por mariposas, estrellas y la Luna, esa Luna que te arrebata, que te arrebola, que te ayuda a ser la maga de todo el amor que siento por ti, cuando me hechizas con tus colores blanco y verde, cuando en un tiempo infinitesimal has elevado mi espíritu a la categoría de inmenso placer jamás sentido.

Dorina Costras

   De ser una chiquilla revoltosa pasaste, enredada y sin apenas darte cuenta a la edad adulta, conservando siempre un inmenso tesoro que jamás debes perder, tu candor, esa ternura inocente que se manifiesta en todas y cada una de las acciones que se desarrollan en tu entorno cotidiano. Siempre has sido una persona tierna, afectuosa, cariñosa y, derivado de este comportamiento, nadie ha dejado de adorarte como una brujilla revoltosa, risueña y transmisora de todos los valores que son imprescindibles para poder vivir y sentir, comprender y confiar. 

Dorina Costras

   Tu inmensa generosidad ha sido el faro que ha iluminado los tortuosos caminos por los que han errado amigos y enemigos, amores y desamores, a causa de motivos duros y pobres. A pesar de ello, has alcanzado a vislumbrar un horizonte que ha pasado de la oscuridad de las profundas aguas por las que has navegado, en una soledad inmadura, a la inmensa claridad que ha provocado en tu interior la capacidad de poder sentir, apreciar y comunicar tus inmensos desasosiegos, que no son fruto de la vida sino de quienes admiten un atormentado sentido de la nada.

Dorina Costras

   Eres libertaria, tan amante de tu independencia como de quienes sienten por ti tanto como tú por ellos. Ese amor por la libertad imprime a tu carácter una sana alegría, innata, que eleva hasta cotas inalcanzables tu sentido de la honestidad y la verdad. Tu sinceridad es tan aplastante como el peso de todo ese astro que tanto te encanta cuando lo miras, la Luna. Una Luna que ilumina tus noches de desvelos pensando, traduciendo a través de tus sentidos todo el amor que sientes, toda la preocupación por quienes no han podido alcanzar la felicidad, por tu propia soledad y el gran amor que sientes por ella aunque, a veces, anegue tus ojos con mares salados que resbalan sin sentir dolor ni autocompasión, simplemente tocas la felicidad, la tocas y no la puedes coger, siempre que juegan contra ti el placer y la distancia.

Dorina Costras

   Tu emotividad trasluce momentos de una comprensión eterna, de una ayuda perenne, de una profesionalidad tan alegre como predispuesta a la satisfacción por lo realizado y por el estudio para la superación continua y constante por mejorar tu afán de superación y sentido de la responsabilidad adquirida. Eres tan apasionada que todo lo que tocas, aprecias o sientes, se convierte inmediatamente en motivo de deseo por superar todas las situaciones que se te pueden presentar, particular o profesionalmente, cuando amas, cuando te entregas, cuando quieres que se entreguen, cuando la responsabilidad indica que se debe y se puede ayudar a empujar, a levantar la carga pesada de hechos o momentos extremadamente fatigosos para quienes se encuentran en este torbellino que los eleva hasta un punto sin retorno posible, la satisfacción de poder razonar, sentir y crear.   

Antonio Campillo Ruiz

 Dorina Costras

lunes, 11 de mayo de 2015

EL FAMA Y EL CRONOPIO

ALMUERZOS

Antonio Campillo Ruiz

Victor Ostrovsky

   En el restaurante de los cronopios pasan estas cosas, a saber que un fama pide con gran concentración un bife con papas fritas, y se queda deunapieza cuando el cronopio camarero le pregunta cuántas papas fritas quiere.

   —¿Cómo cuántas? —vocifera el fama—. ¡Usted me trae papas fritas y se acabó, qué joder!

   —Es que aquí las servimos de a siete, treinta y dos, o noventa y ocho —explica el cronopio.

   El fama medita un momento, y el resultado de su meditación consiste en decirle al cronopio:

   —Vea, mi amigo, váyase al carajo.

   Para inmensa sorpresa del fama, el cronopio obedece instantáneamente, es decir que desaparece como si se lo hubiera bebido el viento. Por supuesto el fama no llegará a saber jamás dónde queda el tal carajo, y el cronopio probablemente tampoco, pero en todo caso el almuerzo dista de ser un éxito.

Julio Cortázar

 Victor Ostrovsky

viernes, 8 de mayo de 2015

MONTAÑA DE INUSITADA BELLEZA

CUERPO DE MUJER

Antonio Campillo Ruiz

Jean Baptiste Valadie

"Los maestros chinos comparaban a
estos cuentos con cierto tipo de miniaturas:
una primera visión permitía, por ejemplo,
percibir un hermoso paisaje, pero un
acercamiento más cuidadoso dejaba ver
detalles hasta entonces invisibles"

Sebastián Vázquez

   Una noche de verano un chino llamado Yang despertó de pronto a causa del insoportable calor. Tumbado boca abajo, la cabeza entre las manos, se había entregado a hilvanar fogosas fantasías cuando se percató de que había una pulga avanzando por el borde de la cama. En la penumbra de la habitación la vio arrastrar su diminuto lomo fulgurando como polvo de plata rumbo al hombro de su mujer que dormía a su lado. Desnuda, yacía profundamente dormida, y oyó que respiraba dulcemente, la cabeza y el cuerpo volteados hacia su lado.

Jean Baptiste Valadie

   Observando el avance indolente de la pulga, Yang reflexionó sobre la realidad de aquellas criaturas. “Una pulga necesita una hora para llegar a un sitio que está a dos o tres pasos nuestros, aparte de que todo su espacio se reduce a una cama. Muy tediosa sería mi vida de haber nacido pulga…” Dominado por estos pensamientos, su conciencia se empezó a oscurecer lentamente y, sin darse cuenta, acabó hundiéndose en el profundo abismo de un extraño trance que no era ni sueño ni realidad. Imperceptiblemente, justo cuando se sintió despierto, vio, asombrado, que su alma había penetrado el cuerpo de la pulga que durante todo aquel tiempo avanzaba sin prisa por la cama, guiada por un acre olor a sudor. Aquello, en cambio, no era lo único que lo confundía, pese a ser una situación tan misteriosa que no conseguía salir de su asombro.

Jean Baptiste Valadie

   En el camino se alzaba una encumbrada montaña cuya forma más o menos redondeada aparecía suspendida de su cima como una estalactita, alzándose más allá de la vista y descendiendo hacia la cama donde se encontraba. La base medio redonda de la montaña, contigua a la cama, tenía el aspecto de una granada tan encendida que daba la impresión de contener fuego almacenado en su seno. Salvo esta base, el resto de la armoniosa montaña era blancuzco, compuesto de la masa nívea de una sustancia grasa, tierna y pulida. La vasta superficie de la montaña bañada en luz despedía un lustre ligeramente ambarino que se curvaba hacia el cielo como un arco de belleza exquisita, a la par que su ladera oscura refulgía como una nieve azulada bajo la luz de la luna.

Jean Baptiste Valadie

   Los ojos abiertos de par en par, Yang fijó la mirada atónita en aquella montaña de inusitada belleza. Pero cuál no sería su asombro al comprobar que la montaña era uno de los pechos de su mujer. Poniendo a un lado el amor, el odio y el deseo carnal, Yang contempló aquel pecho enorme que parecía una montaña de marfil. En el colmo de la admiración permaneció un largo rato petrificado y como aturdido ante aquella imagen irresistible, ajeno por completo al acre olor a sudor. No se había dado cuenta, hasta volverse una pulga, de la belleza aparente de su mujer. Tampoco se puede limitar un hombre de temperamento artístico a la belleza aparente de una mujer y contemplarla azorado como hizo la pulga.

Ryunosuke Akutagawa


Jean Baptiste Valadie

martes, 5 de mayo de 2015

INVESTIGACION Y NAVES ROBÓTICAS

ASTROS CERCANOS

Antonio Campillo Ruiz

Último día de MESSENGER en Mercurio
 © NASA, Johns Hopkins Univ. APL,
Arizona State Univ., CIW

   La nave espacial MESSENGER, la primera en orbitar Mercurio, llegó al descanso en esta región de la superficie del planeta, el pasado día 30. La imagen se ha construido a partir de los datos del altímetro láser de la nave en la amplia cuenca Shakespeare, llena de lava. El gran cráter Janacek, de 48 kilometros (30 millas) de ancho está cerca del borde superior izquierda. La altura del terreno es un código de color con regiones rojas de alrededor de 3 kilómetros por encima de los azules. La órbita final de MESSENGER se predijo para que terminase cerca del centro, cuando la nave espacial impactase sobre la superficie a unos 4 kilómetros por segundo (más de 87.000 millas por hora) y crease  un nuevo cráter de unos 16 metros (52 pies) de diámetro. El impacto en la cara oculta de Mercurio no fue observada por los telescopios, pero confirmó al no detectar ninguna señal de la nave espacial habiendo transcurrido el tiempo suficiente para salir de detrás del planeta. Lanzada en 2004, la nave ha facilitado el estudio de la superficie de Mercurio, el Espacio Medio Ambiente, la geoquímica del planeta y ha completado más de 4.000 órbitas desde que alcanzó el planeta más interior del Sistema Solar en 2011.

El cometa Churyumov Gerasimenko en Crescent
 © ESA, Rosetta, NavCam;
procesamiento de Giuseppe Conzo

   ¿Qué está pasando con el cometa 67P / Churyumov-Gerasimenko? A medida que el gran cometa de 3 km se mueve más cerca del Sol, el calor hace que el núcleo expulse gas y polvo. La nave espacial Rosetta llegó al doble núcleo del cometa en julio pasado y ahora es co-orbitando el Sol con el iceberg gigante y oscuro. Un análisis reciente de los datos enviados a la Tierra por la nave espacial robótica Rosetta ha demostrado que el agua expulsada ​​por 67P tiene una diferencia significativa con el agua en la Tierra, lo que indica que el agua de la Tierra no podría tener su origen en antiguas colisiones con cometas como 67P. Además, ni Rosetta ni Philae, otra nave robótica han detectado un campo magnético alrededor del núcleo del cometa, lo que indica que el magnetismo podría haber sido poco importante en la evolución de los inicios del Sistema Solar. El cometa 67P, que se muestra en una fase creciente en falso color, debería aumentar su velocidad de evaporación, ya que se acerca a su máximo acercamiento al Sol en agosto de 2015, cuando llegará a una distancia del Sol sólo un poco más lejos que la Tierra.

Estación Espacial Lunar sobre Trminator
 ©Dani Caxete

   ¿Qué es eso enfrente de la Luna? Es la Estación Espacial Internacional. En un momento preciso, la plataforma espacial que orbita la Tierra fue fotografiada parcialmente iluminada por la Luna. La imagen ofrecida fue tomada de Madrid, España, con un tiempo de exposición de tan sólo 1/1000 de segundo. En contraste, la duración del tránsito de la ISS a través de toda la Luna era aproximadamente la mitad de un segundo. La estación se puede ver justo al lado del lado oscuro de la línea de día / noche conocida como el terminador. Numerosos cráteres circulares son visibles en  la Luna, así como el color claro del terreno relativamente áspero, conocida como las tierras altas y zonas de color relativamente suaves y oscuras conocidas como maria. On-line herramientas pueden decir cuando la Estación Espacial Internacional será visible desde su área.

Eclipse Total de Sol sobre Svalbard
©Thanakrit Santikunaporn

   Going, Going, Gone. Esa fue la sensación en Svalbard, Noruega el mes pasado durante un eclipse total de Sol por la Luna. En la imagen ofrecida, el eclipse fue capturado cada tres minutos y después, digitalmente, se fusionó con un marco plano tomado desde la misma ubicación. Son visibles en primer plano numerosos observadores del eclipse embobados, algunos utilizando cámaras muy sofisticadas. A medida que la Luna y el Sol se alinearon juntos a través del cielo - casi horizontalmente desde tan al norte - una fracción creciente del Sol aparece cubierto por la Luna. En la fotografía central, la Luna ocultó en su totalidad el disco del Sol y provocó que el entorno inmediato pareciese la noche durante el día. La excepción es la propia Luna, que ahora aparece rodeado por la corona expansiva del Sol Por supuesto, unos 2,5 minutos después, la superficie del Sol comenzó a reaparecer. El próximo eclipse total de Sol se producirá en marzo del año 2016 y será visible desde el sudeste de Asia.

Es importante visionar el vídeo a plena pantalla.


viernes, 1 de mayo de 2015

UN SUSURRO DESVANECEDOR

SABOR A ELLA

Antonio Campillo Ruiz

 
Ilene Meyer

   Había estimulado tan intensamente su sensibilidad que, en su paseo habitual, aquella fresca mañana preñada de mil aromas precursores de un cambio estacional tan bello como esperado, percibió el suelo que pisaba, las construcciones y espacios de su pequeña ciudad como si fuese la primera vez que la visitaba. La ciudad es de un tamaño que se adaptaba muy bien a sus condiciones físicas, cuando te empezabas a sentir fatiga durante un paseo, se acababa. Ya no había más aceras ni construcciones. Su tamaño favorecía el encuentro muy frecuente de amigos y, fortuitamente, se saludaba a la única señora taxista porque una vez te llevó en su coche a un pueblo vecino  o al señor que vendía, rápida y nerviosamente, su mercancía en algún paseo, tal cual personas muy conocidas. Sí, poseía las medidas precisas para sentirla y para vivirla. 
Aquella mañana, quedaba absorto ante un árbol que defendía su derecho a vivir entre un pequeño maremagnum de personas que caminaban prestamente a su alrededor, ante la pequeña ventana con parteluz de una de las dos iglesias que existían, la una con oropeles y pinturas irritantes que nunca visitaba, excepto para enseñarla a algunos amigos de otras ciudades, no sin la consiguiente desgana y critica a la carencia de diseño y buen gusto, la otra románica, con un ábside precioso exterior e interiormente. Esta recoleta iglesia sí la enseñaba cual cicerone orgulloso. Sus pesados pilares, sus arcos de medio punto tan perfectos como severos, su preciosa girola con las livianas ventanas con parteluces hacia el exterior y esa columnata, tan altiva y bella como maciza, hacia el altar y por último, lo primero que le extasiaba al contemplarlos: esos inmensos contrafuertes que se elevaban cual pequeños cortes de paredes sólo para ayudar. Hacía pocos años que los habían restaurado y sus piedras de arenisca refulgían a la intensa luz que se proyectaría desde estas fechas hasta ya muy introducido el invierno próximo. 

Se encontraba tan exaltado y sus sentidos tan alterados que miraba y miraba sin cesar hacia todos lados, llegó a apreciar la rugosidad de las altas paredes de los edificios modernistas que conformaban los lugares característicos de algunas avenidas. Sus brazos y manos poseían una longitud inusitada, observaba con atención a todas las personas con las que se cruzaba, respiraba con ansia, era feliz incluso con su barba, que no afeitaba desde hacía tres días porque así podía rozar levemente con sus labios las puntas del pelo que ella había besado cuando se encontraban recién afeitados, sin percatarse de las veces que se había lavado, cepillado los dientes, etc. No quedaba ni rastro del sabor a ella pero le gustaba imaginar que iba siempre con él. Enfrascado en sus pensamientos no percibió la presencia de una mujer joven que portaba un niño sobre su pecho que dijo:

-      Señor, no tengo para comprar leche para mi bebé… Dios se lo pagará…

   Aquel susurro le detuvo bruscamente. Se desvanecieron sus pensamientos y una inyección de adrenalina corrió loca por sus  arterias. Su corazón saltaba con violencia y la indignación cayó sobre él como un inmenso jarro de agua fría. ¿Cómo era posible? ¿Una mujer joven y en estas condiciones de pobreza e infelicidad? Pero…¿cómo? En este país del que se sienten protectores magnánimos quienes le han hundido, la miseria, la pobreza y la infelicidad se encontraban en cualquier rincón. Muchos amigos siempre decían, ante las lamentables palabras expresadas por quienes eran los desheredados de todo y todos, que dar, siquiera una pizca de ayuda a estas personas, fomentaba la mendicidad porque lo gastaban en drogas y vino, como si este no fuese, igualmente, una droga legalizada y de pingües beneficios para el poder establecido. 

En su discreción, siempre se limitaba a dejar que cada uno dijese lo que pensaba. Nunca había expuesto más argumento que el que siempre pensó como justo. La administración, es decir, todos nosotros, deberíamos cuidar que estos casos no se produjesen facilitando una ocupación digna a quienes eran los desposeídos de esta injusta, retrógrada y maldita sociedad inventada por los poderosos. Y para ello debería invertir, como en varios lugares del país ya se había realizado, los impuestos de quienes hemos tenido mejor suerte en la vida aportamos para que todos, se repitió, todos, los problemas de la sociedad se pudiesen minimizar hasta su desaparición. No ha sido así. Nunca ha sido así y, además, debemos agradecer a las sempiternas y poderosas religiones, de cualquier signo, que hayan fomentado las palabras piedad y pobreza. Volvió en sí de este instante en el que tantas y tantas barbaridades constatadas pasaron por su cabeza y allí estaba aquella mujer con su mano extendida.

-      No, señora, no, posiblemente su Dios me lo tenga en cuenta. No quiero que me lo devuelva. Su hijo y usted deben vivir y sentir la felicidad.

Dio a la mujer un billete que sólo podría ayudarla por uno o dos días y separó su mano que ella quería coger como agradecimiento.

-      No señora, jamás agradezca lo que debe ser justo y merece.

   Al seguir su marcha hacia los sentidos excitados, hacia su camino de felicidad desde hacía unas horas, su mente se había nublado, su espíritu atormentado y su sensibilidad, aun siendo infinitamente emotiva, ya no se prestaba a aquel juego de felicidad que, pensó, no era justo que sintiese mientras la guadaña de la miseria provocada por el egoísmo y la soberbia de mandatarios ineptos existiese. El amor por la mujer que amaba había estimulado su sensibilidad pero ese mismo amor sería más puro si empleaba parte de él en compartirlo entre ella y cuantas otras personas desconocedoras de la felicidad pudiese abarcar. 
Antonio Campillo Ruiz

 Ilene Meyer