miércoles, 4 de abril de 2012

GOYA: CAPRICHOS III Y IV

QUE VIENE EL COCO

María Luisa Arnaiz Sánchez

Que viene el coco, Goya. Capricho nº 3

   1. Las madres meten miedo a sus hijos con el Coco para hablar con sus amantes.
   2. Abuso funesto de la primera educación. Hacer que un niño tenga más miedo al Coco que a su padre y obligarle a temer lo que no existe.

   Siendo la figura del Coco de carácter tradicional hasta para arrullar a los niños, diré que, aunque se les adelantó el padre Feijoo desde la perspectiva cristiana, los ilustrados combatieron todo tipo de supersticiones y fomentaron la educación: el capítulo IX de la Constitución de 1812, la Pepa, estaba dedicado a la Instrucción Pública y ordenaba la enseñanza universal, si bien, como es sabido, Fernando VII abolió la Constitución y hubo que esperara a su fallecimiento para aprobar el primer Plan General de Instrucción Pública. Con todo, pocas mujeres llegaron a instruirse -leer, escribir, contar y catecismo- porque su destino se circunscribía a ser amas de casa. 

El de la rollona, Goya. Capricho nº 4

  1. Los hijos de los grandes se atiborran de comida, se chupan el dedo y son siempre niñotes, aun con barba, y así necesitan que los lacayos los lleven con andaderas.
  2. La negligencia, la tolerancia y el mimo hacen a los niños antojadizos, obstinados, soberbios, golosos, peritosos e insufribles; llegan a grandes y son niños todavía. Tal el de la Rollona.
    Nunca el pueblo ha estado bien alimentado y en nuestra sociedad de consumo se da la paradoja de que crece el número de obesos y el de rebuscadores de basura. ¿Somos cómplices del hambre que padece el mundo? ¿Somos demasiado complacientes con los niños o les exigimos horarios de trabajo mayores que a los adultos? 

8 comentarios:

  1. Educar os filhos cada vez está mais difícil, mas devemos ter consciência de que o tempo que dedicamos a eles é fundamental na sua educação.
    Um grande bj

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  2. “Brindo por los niños. Habría que celebrar que un niño haya muerto como un niño. Que un niño haya escapado. Los encerramos en escuelas, les inculcamos nuestros tabúes, los enredamos en nuestras guerras y no pueden escapar. El mundo es de los niños, el auténtico mundo. Son libres como pájaros, son animales y no se avergüenzan. ¡Si el mundo estuviera poblado de niños !” .
    (De la película "El Río", Jean Renoir).

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  3. Mi criterio es igual al tuyo. Un abrazo, Gisa.

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  4. Ya sabes, Thornton, la infancia es el mundo de la posibilidad. Añadiré que en cierta medida revivo ese mundo con mi nieta. Besos.

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  5. Desde luego creo, Enrique, que merece la pena detenerse en esta obra y en los comentarios con el número 2. Un abrazo.

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  6. Esta entrada - muy buena- da para escribir un tratado.

    Pues yo pienso que sí, que cada vez comemos más, los favorecidos, y cada vez tienen más hambre los hambrientos. Somos cómplices pero no podemos hacer casi nada más que decir que el hambre existe. Con los niños somos demasiado complacientes, pero también les exigimos demasiado. El Coco, a veces, da menos miedo que un padre borracho o maltratador. Crear el sentimiento del miedo a lo desconocido creo que es bueno porque fomenta las defensas del ser humano, sin las cuales no se puede enfrentar a la vida. Bueno. Lo dicho. Aprovechando estos caprichos.....

    Un abrazo.

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  7. El miedo a lo desconocido es innato en el ser humano (un bebé no gatea por una superficie de cristal que contenga la ilusión óptica de un precipicio)y no creo que haya que enseñarlo, de lo contrario se consiguen seres sometidos (es clásico sembrar el terror: guerras, pillaje, infierno, etc.) Mejor buscar estrategias para enfrentarse a las desgracias que trae la vida. Saludos, elpresley.

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