miércoles, 13 de diciembre de 2017

GENIOS SIMÉTRICOS

PICASSO Y TOULOUSE-LAUTREC: RETRATOS Y SEMBLANZAS.

Antonio Campillo Ruiz

  
  Desdibujados, levemente integrados en el lienzo, confundidos unos trabajos con otros, mezclados para que la igualdad se aprecie en toda su extensión, los personajes y ambientes pintados por estos dos genios y magos de la imagen atrapada en un instante, cuando se está produciendo, sin dejarla que acabe su protagonismo, antes de morir en el recuerdo de quienes la ven y la disfrutan, atrapan la realidad con sus líneas leves que semejan un incesante movimiento, con la vitalidad de lo que acontece en ese momento.

Picasso

   Nos resulta increíble la unión entre estos dos artistas que pareciesen no rozarse en estilo y abstracción para plasmar idénticas escenas y personajes. Toulouse-Lautrec, muerto a los treinta y seis años, cuando Picasso sólo contaba con veinte, nunca pudo soñar que su compañero de imaginación seguiría desarrollando su actividad de transformación genial setenta y un años más. Sin embargo, se encontraron en la vida sin saberse, sin tenerse, excepto por la capacidad para realizar obras que, como las cartas de naipes recién barajadas, sería difícil, salvo en raras excepciones, distinguir cuál de ellos es el autor, cuál ha captado con más agudeza y belleza plástica ese instante imborrable y etéreo, tan fugaz como sus leves pinceladas, inconclusas a veces, que potencian imágenes y momentos que se paralizarán por siempre y que apreciamos como un retazo de vitalidad en las pinturas que rezuman absenta y disfrute. Son los captadores de peculiares y únicos momentos de la vida impetuosa y alocada de un París asombroso, rutilante y desinhibido de la rutina que frena la vida con procesos que ahogan y no permiten vivencias cuya pasión da sentido a la belleza, la cultura y el pensamiento humano.

Toulouse-Lautrec

   Personajes con singularidades particulares, especiales, novedosas para la época, quedan atrapados en los lienzos, papeles para anuncios o cualquier otro material e inician un camino que iría cambiando a gran velocidad la sociedad establecida y sobria, moderada, sin el alma rutilante de luces y sombras que conforman una mirada permanente a la realidad y a la transformación. Mujeres y hombres de vida liberal, licenciosa, sin freno, se agotan de vida hasta el final de su belleza personal que les empuja hacia la autodestrucción o el forzoso retiro y les invita a recapitular, renacer momentos en los locales nocturnos de Montmartre y recordar las usuales escenas caricaturescas e incluso lascivas que en ellos fueron su meta. Recoleta y permanente lugar de encuentro, la Plaza Pigalle, con su Moulin Rouge como ejemplo destacado pero no por ello más visitado y las salas de fiesta, baile y lugares tomados por prostitutas y bohemios, con y sin suerte, fueron la escuela donde estudiaron y aprendieron esta etapa cuasi conjunta de estilo y fugacidad pictórica. La ansiedad por avanzar, por alcanzar la perfección a través de sus miradas, adelanto su capacidad para asimilar espacio, tiempo, luz, color y belleza.

 Toulouse-Lautrec

   La reiteración en aspectos comunes circunda y cierra círculos que, previamente, los artistas han estructurado para solaz de su capacidad interpretativa, de la realidad depurada y publicitada para el conocimiento general de aquellos que no poseen a su alcance motivos, medios ni espacios para percibir sensaciones tan potentes y arriesgadas para salud y bienestar. Establecer esta comparación tan dispar entre Picasso y Toulouse-Lautrec supone atender a lo no pintado, a lo sugerido, a lo desenfocado, a la sutil línea sin acabar.         
   
Picasso

 Es aconsejable visionar el vídeo a plena pantalla.    

6 comentarios:

  1. ¡Qué interesante comparativa! Gracias por su trabajo.

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    1. Bien, no puedo negar que me agrada que como tú, Preste Juan, se valore en su justa medida la imposible posibilidad de que Picasso y Toulouse-Lautrec hubiesen sido amigos, pintores al alimón, creadores de esos mundos diferentes pero con tanta proximidad como ellos tuvieron. Un saludo, amigo.

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  2. Vi la Exposición en el Thyssen ahora que estuve en Madrid
    y me gustó mucho.

    Gracias por traerla aquí.

    Un abrazo

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    1. Sí, Myriam, es una exposición pensada y seleccionada hasta el mínimo detalle. La idea de unirlos ha sido tan acertada como exitosa dada la mediocre oferta en verdaderos estudios que se presentan en la actualidad. Un abrazo, querida amiga.

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  3. Y desde luego, me ha gustado también mucho
    tu vídeo.

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    1. Bueno, Myriam, no hay color con la realidad. La pintura sugerida es muy difícil de plasmar en una fotografía. El espectador debe buscar su distancia personal hasta la obra para apreciarla en toda su belleza y el punto de vista para evitar luces parásitas y poder ver la propia luz del autor. En la fotografía se le prestan estas dos peculiaridades y, eso no es bueno por muy bien que se aprecie. Un abrazo.

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